No es un secreto que cada vez me cuesta más tener actualizada esta bitácora. Es una mezcla de pereza y falta de ideas. También creo que no he conseguido adaptarme de manera óptima al teclado del ordenador que tengo desde hace más de un año. Un poco todo. Llevo un mes sin pasarme por aquí (no parecía tanto en mi cabeza) y desde mayo que no actualizaba el pobre Txoko que iba a morir de inanición. El caso es que sigo sin tener idea de qué escribir, así que me ha dado por pensar y no me salía nada. Me he decidido a hacer una alabanza firme y decidida del navegador que utilizo desde hace varios años y con el que cada vez estoy más contento: Opera.

Supongo que muchos conoceréis Opera. En los albores de Internet, era uno de los navegadores alternativos a Internet Explorer. De la época de Netscape y demás. Data de 1994, 24 años dando la murga en esto de Internet. Un viejo rockero de la navegación web. Como casi todo el mundo he ido cambiando de navegador con el tiempo. Empecé en Internet con el IE de Microsoft, después me pasé al Mozilla Firefox, de ahí al Google Chrome (actual líder del mercado) y, finalmente, a Opera. También tengo instalado la última versión del Firefox que decía que iba muy bien, el nuevo Microsoft Edge y el Internet Explorer para ver la web de Movistar. Aunque solo uso uno de manera habitual, el citado Opera.

¿Qué me llevó a utilizar como navegador predeterminado a este programa noruego? Pues, sinceramente, no lo recuerdo. Sé que consumía menos recursos que Chrome y en esa época mi ordenador iba algo justo, así que no venía mal. También que el sistema de pestañas favorecía esa mejor gestión de la memoria y el conjunto iba bastante mejor. Con el tiempo empezaron a meter funcionalidades nuevas y con eso me han ganado y enganchado bastante.

¿De qué funcionalidades hablo? Para empezar una compatibilidad total de los plug-ins de Chrome. Si eres usuario del navegador de Google, puedes trasladar todas las extensiones que utilizas sin ningún tipo de problema. ¡Hasta puedo usar el Chromecast! Otro servicio muy interesante es la inclusión de un bloqueador de anuncios (AdBlock) propio directamente en el navegador. Sin funcionalidades externas. Totalmente nativo, intuitivo y fácil de usar. ¡Incluso te da estadísticas! Una característica que implementaron no hace mucho (aunque sí hace un tiempo) es la de integrar los servicios de mensajería en una columna fija en el lateral de la pantalla. Puedes utilizar Whatsapp, Telegram y Facebook Messenger directamente desde el navegador, sin necesidad de abrir una nueva pestaña. Y, ojo, funciona.

La última característica que he descubierto este verano es la app para móviles de Opera Flow. Un navegador secundario que permite enviar enlaces o comentarios directamente a tu navegador. Me suena que eso se hacía en Chrome, pero me parece una herramienta terriblemente útil. Sobre todo para enviar noticias o posts que me interesa leer en el ordenador. Una funcionalidad más. Y una muy interesante.

Ya lo he dicho más de una vez, hay que darle una oportunidad a Opera. Pasa desapercibido como navegador, eclipsado por el suprautilizado Google Chrome, pero creo que con un poco de cariño y amor (como en este post de Xataka), puede hacer un servicio muy útil e interesante.