Como siempre, llevo un tiempo sin pasarme por aquí a contaros alguna cosilla que otra. La última vez fue en marzo. Ya queda lejos, ¿no? Es cierto que me suelo acordar del blog de tanto en tanto. En parte porque mis nicks en redes sociales lo hacen, en parte porque le guardo cariño y quiero escribir en él. Esta semana lo he recordado por dos cosas distintas. Quería escribir algo (aunque no sabía el qué) y me ha llegado la factura del hosting. Tengo que revisarla, porque creo que me están cobrando de más. Pero bueno, ese no es el tema. Me gustaría escribir más a menudo, pero no lo hago porque no se me ocurre qué contar. Es casi más problema de temas de conversación que de tiempo. Aunque también es cierto, que rara vez me apetece sentarme a escribir pudiendo echar una partidita al Fortnite o al fifotas. ¿Va a ser otro puñetero post sobre que no sé de qué escribir? Pues parece ser que sí, es lo único que se me ocurre.

También me pasa que cada vez me da más pereza opinar de cosas. Será la edad. Llevo casi 15 años escribiendo en el blog. Que se dice pronto, ¿eh? Desde 2008 (lo he tenido que mirar). Sé ​que @Pixelillo lleva más tiempo con el suyo (18 años, madre mía) y que el mío no empezó mucho después, pero parece que sí, ¿no? 18 años, qué fuerte. Eso, que llevo casi 15 años con el blog y últimamente me da más pereza opinar de casi cualquier cosa. En parte porque creo que no tengo los suficientes conocimientos sobre el tema y en parte porque a quién puñetas le interesa mi opinión sobre prácticamente cualquier cosa. Y por eso me callo prácticamente todo. Incluso en Twitter, no es algo exclusivamente ligado al blog. He dejado tuits a medio escribir (y posteriormente eliminados, nada de borradores) porque creo que a nadie le interesa lo que tenga que decir sobre el tema del momento.

Esa es otra. Los temas del momento. Todos los días hay alguna polémica pululando por las redes. Casi siempre tiene que ver con una minoría de gente molesta por cosas sobre las que no tienen control y agitan fuerte el puñito al aire a ver si les hacen caso. Que si la nueva sirenita de Disney es negra (todo lo que quería decir al respecto ya lo dije), que si los elfos son negros, etc. Prefiero callar, observar y retuitear los memes. De hecho, para evitar cabrearme cada vez que entro y en aras de buscar una cronología en esta red social (que me encanta, por cierto) he decidido cambiar mis tendencias a las de Japón. ¿Por qué Japón? Porque es un país que me gusta, no tienen un alfabeto latino (por lo que no entiendo lo que puñetas sea que digan) y de vez en cuando ponen fotos de trenes. Así me evito pinchar en tendencias que me van a cabrear y me aportan poco.

Al final, estoy en Twitter por los memes. Yo no animo a nadie a seguirme en redes sociales. Es más, lo desaconsejo. En Instagram, por ejemplo, he decidido no publicar nada. Pero antes de archivar todas mis fotos y dejar el perfil vacío y desolado, la última publicación databa del 11 de septiembre de 2019. No me interesa seguir aportando ahí. Pero me gusta consumir lo que quiera ofrecerme el agoritmo. Así encuentro mucha chorradita y lo paso bien en viajes en metro o en tiempos muertos en casa. De Facebook mejor no hablar. Llevaba meses sin entrar, lo hice en agosto para ver si había novedades (de diseño sí y no me gustaron) y para afuera. Hasta el año que viene, supongo. No me gusta, ni me interesa TikTok, así que ni me acerco. Si hay cosas buenas, acaban en Instagram o Twitter, por lo que ya voy cubierto. Y si no las veo, pues tampoco pasa nada. Al final, solo me queda Twitter (¿tal vez sea un poco triste?). Cada vez publico menos, pero eso no implica que no quiera dar buen contenido a mis seguidores (algunos quedan, desde luego). Casi todo lo que hago con retuits de cosas que me gustan, interesan o creo que puedan interesar. Curaduría de contenidos, que se decía antaño, pero con una cronología más o menos saneada (tengo que hacer más limpieza).

Así están las cosas por ahora. No quiero hacer promesas, pero la idea es retomar el blog en las próximas semanas (o un mes, aproximadamente). No de manera regular, que para eso tendría que tener temas de los que hablar (alguno hay en el horizonte). Como nos acercamos a finales de año, empezaré a hacer listas de cosas que me han gustado de 2022 (videojuegos como mínimo) y bueno, es posible que tire un poco hacia el entretenimiento para darle vidilla al blog, que falta le hace. Quede este post como un pequeño paso. Ya me plantearé si darle un cambio visual (me gusta esta plantilla, aunque llevo usándola muchos años) y qué más ir comentando. No me gusta hacer promesas de este tipo, pero creo que estoy en posición de cumplir una pequeña parte de ellas.

¡Nos leemos pronto!