Cada vez me cuesta más ponerme a escribir en el blog. No lo llamaría «síndrome de la página en blanco» porque no llego a abrir el blog al no tener ninguna idea original que plasmar en él. Ya ha cumplido 11 años, que se dice pronto, y no he hecho nada para celebrarlo. De hecho, me he puesto con este post a ver qué sale sin pensar demasiado en ello porque no me gustaría que el primer mes del año se quedase sin nada. Aún así, son las once de la noche y no me se me ocurre gran cosa. Como siempre, esperando al último minuto.

Este mes de enero se me ha pasado volando. Entre que la primera semana es de prueba y no cuenta y el resto he estado atareado haciendo cosas, no me he parado a sentarme y escribir algo. Tiempo he tenido, no lo niego, pero el FIFA y el Red Dead Redemption 2 me ocupan lo mío, ya sabéis. Además he aprovechado para ver películas y retomar el hábito de la lectura de libros y novelas. Leo a diario, pero no precisamente volúmenes más o menos largos con una trama común. Vamos, que leo artículos, posts, noticias, reportajes, hilos de Twitter y demás letras que me encuentro por las redes sociales. ¿Se considera leer? Depende de a quién le preguntes. Si os interesa el libro que tengo entre manos es Metro 2035, la tercera parte de la trilogía postapocalíptica de Dmitry Glukhovsky. Me leí los dos anteriores cuando fueron editados en España y ahora quiero acabar la trilogía (aunque a duras penas recuerdo nada de los anteriores).

También hemos vuelto a darle caña al podcast. Ya sabéis, ‘¡A La Velocidad Absurda!‘ el podcast que sustituyó el programa Capitán América con el que os daba la chapa cada semana en el blog. El ponerme a tope con las películas ha tenido algo que ver con esto. Grabamos la semana pasada y acabamos de grabar el próximo programa para el 7 de febrero. Todavía queda editar y dejar presentable el audio, pero lo gordo ya nos lo hemos quitado de encima.

En el plano mediático hemos vivido y sufrido el caso del Julen, el pequeño que cayó a un pozo en la provincia de Málaga. No quiero incidir en la bola que se ha dado en los medios y en la cantidad de gente que ha ido a hacer leña del arbol caído en torno a una desgracia familiar. Hablo de los programas de televisión que todos conocemos, de los periódicos generalistas y de algunos youtubers. Todo bastante triste, la verdad.

Y poco más que contar. Espero que en el siguiente post, a no mucho más tardar, tengo algo más interesante que explicar y, sobre todo, entretenido de leer. Como diría aquel estamos trabajando en ellou.