Entro poco por aquí. Suelo entrar, básicamente a decir que entro poco o cosas similares. Se han juntado bastantes cosas que provocan una tormenta perfecta (siempre me ha chirriado ese término, esas tormentas suelen liarlas pardas, pero en fin). Por un lado, no me gusta demasiado escribir textos largos en el ordenador que compré hace tres años. Es curioso, pero no me noto cómodo del todo escribiendo en ese teclado. Por lo demás estoy contento con ese portátil. También le estoy dando caña a la consola, por lo que pasó mucho tiempo libre con un mando en las manos. De vez en cuando emito en Twitch, por lo que podéis pasaros (pero nada de suscribirse). Además, me faltan o no se me ocurren temas sobre los que escribir más allá de dos o tres perogrulladas que puedo comentar en Twitter. Por otro lado, estoy trabajando a ratos y me da pereza ponerme a escribir. Al final, el blog lo empecé por diversión, porque me gustaba y entretenía escribir y dar mi visión sobre temas diversos, pero con el tiempo eso ha dejado de parecerme atractivo y entretenido.

Comentaba Marta Trivi (@MartaTrivi) en el Podcast Reload (un proyecto de Anaitgames.com que se mantiene gracias a nuestras generosas aportaciones en Patreon) sobre el hecho de tener que escribir para otros para ganar dinero. O, incluso, lo de sacar rédito económico a una actividad. Parece que vivamos en una sociedad donde si algo no da dinero, no es útil y mejor que no pierdas tiempo en ello. El blog no me da dinero. Es más, me cuesta. Todos los años sigo pagando el alojamiento y el dominio y cada vez más habitualmente me pregunto si es interesante seguir apoquinando por algo que, prácticamente, no uso. Aunque es curioso, porque sigue siendo mi nombre de usuario en cualquier red social (excepto en Xbox Live porque no me dejó acceder con ese nombre y no me deja borrar la cuenta con ese nombre y cambiarlo, pero en fin). Así que aquí está. En un estado de semi abandonó, viendo pasar el tiempo. Y, en parte, me gusta que así sea.

 

De un tiempo a esta parte, además de la pereza de escribir y de no tener ideas para temas, se suma otra movida. Es, nada más y nada menos que el clásico estás más guapo con la boca cerrada. No es que lo haga por temas de belleza (eso no lo arregla), es más bien una pereza (una vez más) de evitar conflictos innecesario con gente desconocida que está a la que salta sobre temas que ni me van, ni me vienen. Básicamente cualquier tema en Twitter, vaya. Escribo muy poco, paso bastante tiempo leyendo y retuiteando. Y aún así, acabo en mitad de un fuego cruzado que me importa entre cero y nada. Cuando me pasa (o ahora mismo que lo visualizo en la cabeza) me imagino a mí cruzando con cara de desgana total en mitad de un tiroteo.a cámara lenta. Así que prefiero callarme y seguir con mis cosas sin tener que entrar en discusiones que ni me van, ni me vienen. Si quieren saltar, que salten, pero yo me aparto.

 

Así que, básicamente, eso es todo. No me apetece escribir, no tengo sobre qué hacerlo y prefiero emplear mi tiempo en videojuegos. En este tiempo (desde marzo, ojo) he jugado bastante, me he pasado bastantes juegarrales y sigo dándole al mando más mal que bien, pero entretenido. Al final, lo importante es hacer cosas que te satisfagan, aunque no le saques rédito monetario y/o te esquilmen el patrimonio (excepto la droga y las apuestas, eso es malo). Podría prometer pasar más a menudo, pero todos sabemos que es de esas cosas que voy dejando y acabo en 2023 sin recordar la contraseña para entrar. Espero volver pronto, pero no prometo nada y os perdéis aún menos.

 

P.D: Que le den al SEO del blog.