El pasado domingo 2 de diciembre se celebraron elecciones al Parlamento de Andalucía. Ya conocemos los resultados y durante toda la semana del puente tendremos la resaca postelectoral con los programas de análisis y las tertulias sobre las consecuencias para la comunidad. La gran noticia es la cantidad de escaños que han conseguido los ultraderechistas de VOX que entran por primera vez en un parlamento autonómico, aunque su intención es abolirlo en cuanto puedan. Como siempre que se suceden comicios autonómicos en España, me gusta hacer un post de política-ficción sobre la abstención.

¿Por qué? Porque la gente que se queda en casa representa un porcentaje bastante grande del total de llamados a votar y, al final, los resultados arrojan una visión un tanto sesgada de lo que puede representar la sociedad andaluza. Sí, sé que no sirve de nada. Y sí, sé que no hubiese cambiado nada el panorama. Lo que quiero mostrar es el poder que tiene la abstención. Tal vez si se le pone un valor número (más allá de los porcentajes) se vea mejor el conjunto. Dicho lo cual, arrancamos esta nueva edición de “¿qué hubiera pasado en Andalucía si la abstención fuese un partido?“.

El Partido de la Abstención consigue mejorar sus resultados de 2015 y de 2012 quedándose a tan solo un escaño de la mayoría absoluta. Ha estado rozando el poder, pero se ha quedado a las puertas. Claro que si consigue el apoyo de cualquier formación podría llegar a gobernar. El PA ha aumentado en 14 escaños sus resultados de 2015 y en 7 los de 2012. Una mejora a costa del descalabro de los socialistas (11 escaños en seis años) y de los populares (16 parlamentarios autonómicos menos respecto a 2012). También pierde, aunque en menos medida, Adelante Andalucía, las siglas de Podemos en estos comicios. La formación liderada por Teresa Rodríguez tendrá 4 diputados menos que en la anterior legislatura. Los que pueden estar más contentos (a excepción del Partido de la Abstención) son Ciudadanos y VOX. El partido naranja consigue tres nuevos escaños, mientras que la ultraderecha simpática entra en Andalucía con cinco diputados.
Si analizamos los datos por provincia, podemos observar un par de datos muy interesantes. El primero de todos es la mayoría absoluta del PA en tres circunscripciones. En Cádiz, Huelva y Málaga han conseguido más de la mitad de los escaños en disputa. Eso ha provocado los resultados tan espectaculares de este peculiar partido. Aún así, el número de abstencionistas no ha llegado a superar, en ningún caso, a la mitad total de los votantes de cada provincia. Hay números terriblemente altos (48,34% en Cádiz), pero al menos se ha votado más por otras opciones que por la abstención. Como nota curiosa, Jaén vuelve a ser la provincia más difícil para el Partido de la Abstención. En 2012 fue la única circunscripción electoral que consiguió arrojar algo de color al mapa. Aunque ya redujeron distancias y superaron (no por mucho) al PSOE en la anterior cita, estas elecciones se han lanzado a los brazos del PA con amplia mayoría.

Otro asunto importante que puede arrojar algo de luz a los análisis políticos. Se trata de los porcentajes de votos respecto al total de personas que pueden ejercer ese derecho en Andalucía. Siempre se habla, al menos en materia electoral y política, de la mayoría. En términos totales, el 15,69% de todos los andaluces ha dado su apoyo al PSOE-A. Ni un cuarto de la población de la comunidad autónoma apoya al partido más votado. Si se juntasen los partidos de derechas para gobernar (una opción posible, por lo que parece), no alcanzarían ni siquiera un tercio del total de andaluces. Casi la mitad de los andaluces ha decidido no pasar por las urnas. Así que las opciones no muestran al apoyo de la ciudadanía para ninguna formación. Este tema debería salir a colación, pero seguramente no interese. Es mejor desviar la atención con otros temas y seguir provocando desafecto por la política para que continúe el abstencionismo. A río revuelto, ganancia de pescadores. Si tuvieramos que declarar un ganador de las elecciones del 2-D en Andalucía lo sería el Partido de la Abstención con casi la mayoría absoluta (54 escaños de 109) y el 40, 46% de los votos. Para pensar.