El lunes pasado se cumplió un cuarto de siglo de la llegada de la primera portátil de Nintendo a tierras europeas. El 28 de septiembre de 1990 aparecía una pequeña revolución de los videojuegos, una consola portátil con las tripas de una NES, algo mejorada, y una pantalla verde de tonos grises y un chip de sonido mono de cuatro canales, pero que era estéreo cuando usabas auriculares. Es una de las consolas a la que más horas le he echado y una de mis favoritas junto a la PlayStation 2. Para celebrar estos 25 años he decidido hacer una pequeña lista con los juegos que más me marcaron de esta época, por un motivo u otro.

Tetris

Probablemente uno de los juegos más clásicos y míticos para esta consola. Se vendía junto a la GameBoy y eso hizo que su popularidad subiera como la espuma. En aquella época, los derechos pertenecían al gobierno soviético y consiguieron convertilo en todo un pelotazo. Anda que en casa no habremos sacado el cohete. Bueno, el transbordador espacial.

Super Mario Land

Otro gran clásico de la primera hornada de juegos para GameBoy. El primer Súper Mario portátil. No se trataba de una conversión de algún otro juego, si no de una obra de nuevo cuño pensado especialmente para esta consola. Cuenta con algunas rarezas que no se han vuelto a ver como poder manejar un submarino o un avión. También es extraño que Bowser no sea el malo del juego, ni que se produzca en el Reino Champiñón. Ni siquiera hay que rescatar a Peach, en este caso es Daisy la secuestrada por un malvado monstruo extraterrestre. Puede que la segunda parte sea mejor, pero este fue el que me marcó.

Teenage Mutant Ninja Turtles

No recuerdo muy bien este juego, pero sé que era el de Konami, aunque no si era la primera o la segunda parte (creo que el uno). El cartucho que tenía era curioso porque costaba sacarlo. Estaba duro. Y solía fallar cuando lo ponía. A la tercera o la cuarta ya arrancaba y podía jugar con las tortugas ninja.

Motocross Maniacs

Hablar de este juego es hablar de todo un clásico de Konami. También es hablar de aquellos cartuchos piratas con más de 12 juegos en uno. Llegaba un momento en los de 50 que eran los mismos pero en otros niveles. El Motocross Maniacs casi siempre solía estar entre la remesa de juegos incluídos en el súpercartucho. Y creo que todos hemos jugado y nos hemos tirado horas delante de esta pequeña maravilla.

Pokémon Rojo

Otro juegazo, te pongas como te pongas. El inicio de una franquicia multimillonaria y llena de fans por todo el mundo. Capturar los 151 monstruos por todo el mapa de Kanto, luchar contra otros entrenadores, compartir (y clonar con truquis, ¿os acordáis?)… En definitiva, un juegazo en el que Red tenía que convertirse en el mayor entrenador Pokémon del mundo y derrotar a los maestros de los gimnasios y de la Liga. Maravilloso. Además, necesitaba esa versión social de compartir monstruos únicos de cada versión del juego (Rojo y Azul) para poder completar la Pokédex.

Tiny Toons

El último de esos juegos que me marcaron fue este plataformas con los personajes pequeños de los Looney Toons. Recuerdo que éste era el eterno alquilado en un videoclub. Ahí solíamos ir a alquilar películas y cartuchos de GameBoy. Me marcó porque era un gran juego (muy buen plataformas) y siempre estaba alquilado. Hasta que conseguí incarle el diente.