Vamos a dejarnos de formalismos, el título lo deja claro, yo apoyo la aprobación de la Ley Sinde echada atrás por el Congreso en la noche de ayer. Y la apoyo por una sencilla razón, es la ley que nos merecemos, tal y como comentaba el otro día por Twitter César (@cesvlc). En este país nos hemos acostumbrado a la descarga de contenido en vez de pagarlo en tienda o en taquilla, exigimos derechos y nos olvidamos de las responsabilidades. Si algo me ha quedado claro del social confirming es que debemos de ser responsables con el entorno y eso no solo está dirigido hacia las empresas, los ciudadanos, que también tenemos el poder, debemos de ser responsables con nuestros actos y si descargamos como posesos pues apechuguemos de una vez por todas.

<style=”text-align: justify;”>Vamos a partir de la base que toda creación de contenido requiere su esfuerzo, que puede ser intelectual, temporal o económico, pero para crear algo es necesario un trabajo de elaboración, no es algo que surja de la nada y en la mayoría de los casos ese esfuerzo debería de ser remunerado y, ojo, no digo que sea monetariamente, hay muchas formas de recompensar un producto cultural. En el tema de responsabilidad debemos de aprender que cultura libre no significa cultura gratis, que no es lo mismo que cultura accesible, es cierto que está cara, pero la piratería y las descargas ilegales tampoco ayudan mucho. Y no ayudan, ni a mejorar el sistema, con sus altos precios y sus dificultades para acceder a ella, ni a los nuevos creadores, que pagan el pato al no poder entrar en el mundo cultural. En este mundo los grandes prevalecen y los que acaban viendo la cara más dificil son los pequeños, los que no cobran cheques de siete cifras y no pueden vivir de lo que les motiva, gusta o lo que se le da bien, no se habla de mansiones, se habla de mileuristas.

Uno de los puntos más polémicos de la ley es el cierre de webs de manera cautelar. ¿Acaso no es eso lo que llevamos haciendo desde que el mundo es mundo? Quiero decir, la policía detiene y mantiene privado de libertad al sospechoso de un delito, aún siendo inocente, es un recurso que tienen para evitar interferencias en la investigación. En mi más sincera opinión creo que esto es lo mismo, que igual me equivoco, pero una comisión dicta que webs cerrar, como la policía, y es el juez quien tiene que dar la orden, al igual que en las detenciones. Creo que se está llevando al exceso el cierre de páginas webs, no cerrarán todas, si no las que sean sospechosas de un ataque contra los derechos de propiedad intelectual, esas a las que todos recurrimos para las descargas (yo también, no lo niego). El
problema se puede encontrar en que pasen dos años entre el cierre cautelar y la resolución judicial, pero es que el sistema de la judicatura en este país nunca ha sido para echar cohetes y este sería un buen momento para reformarlo.

No estoy a favor de que gente como Miguel Bosé, Alejandro Sanz o Pilar Bardem se lucren por el esfuerzo de muchos, ni que monopolicen la atención mediática, en parte la mala imagen de esta ley es por ellos, por apoyar sus intereses y el de sus compañías, pero es algo que afecta a todos y deberíamos de volver a mirar y repensar en l aparte más baja del escalafón, la que más daño va a sufrir por las descargas ilegales, que aunque no sean suyas directamente, van a repercutir negativamente. Los trabajadores de esas empresas, que son los primeros en ser despedidos, porque los beneficios son exiguos y el gran jefe no quiere bajarse su multimillonario sueldo. La mal llamada industria cultural está sustentada por mucha gente que calla y lo está pasando mal, mientras los que dan la cara, gente como Rosario Flores, que admite que se muere de hambre (vergüenza debería de darle) ven como su fortuna crece y pueden añadirle un ala más a su casa, lejos de España, para no tributar.

Creo que esta ley puede ayudar a mejorar el sistema cultural de este país, quiero creer que es un acto de fe del gobierno, que si se hubiera aprobado hubiese sido un paso atrás para coger impulso y dar un salto. Apoyo la Ley Sinde con restricciones, aquellas que llevan a mejorar el sistema cultural y facilitar el acceso a él, tanto de nuevos artistas, como del público general. No me parece bien que se paguen 20 o 25 euros por un CD de música, que un libro de tapa blanda de poco más de 250 páginas cueste 23 euros o que los precios de las entradas de cine estén en continuo crecimiento. Espero y me gustaría creer que esta ley mejoraría el país, culturamente hablando. Hay grandes iniciativas, por ejemplo el Bono Kultura del Gobierno Vasco, en el que tú pagas 25 euros y accedes a 40 para comprar libros, discos, entradas…, tiene cosas que mejorar, pero ayuda a promocionar la cultura.

Y creo que el futuro puede ser claro, con luz. Los sistemas legales se van imponiendo poco a poco y la gente casi no descarga música, escucha Spotify, algunos incluso pagan la versión premium. Yo espero con ganas la llegada a España de HuLu, para poder visionar películas y series a bajo precio, 9,95€ al mes la suscripción, con acceso ilimitado y en buena calidad de un amplio catálogo. En épocas de crisis se agudiza el ingenio y si no es posible descargar películas, quizás la creación de alternativas legales de pago, pueda ser una buena solución. Lo que queda claro es que hace falta una importante reforma estructural de todo el sistema y creo que la Ley Sinde hubiera podido ser una aproximación. Todavía podemos utilizar una de las claves del social confirming, si no te gusta, no consumas, al menos eres consecuente, no estás de acuerdo con la empresa y por lo tanto no compras lo que vende, pero si te interesa, respeta a quién lo ha hecho.

Imagen de
Forges obtenida de Microsiervos.com