Mucho se ha hablado esta semana de la campaña de lanzamiento del último producto de Amstel: la Amstel Radler. Bajo el hashtag #pentatrillones, la empresa responsable del Social Media de la marca cervecera decidió apostar por el marketing de influencers y dejarse llevar, pero alguien destapó la liebre y se montó gorda. Así, hemos descubierto lo que ya sabíamos, que hay clases entre los influencers. Y cada estamento se lleva algo distinto, solo hay que mirar.

Como digo, hay clases de influencers y lo han demostrado con esta campaña. A los más gordos les han pagado unos 300€ y dos packs de cervezas Amstel Radler. A los importantes, pero menos que los anteriores, les han quitado el dinero. Y a los pringadetes como un servidor, nada, sin regalo. Os voy a contar mi experiencia en torno a la acción de #pentatrillones y luego meto unas conclusiones así guapas y tal.

pentatrillones

La agencia me contactó con dos mails. Uno en el que iba a saco y otro igual pero con una ligera presentación de quién me lo mandaba. La captura del correo es del primero. Como se puede ver, no hay ni rastro de la marca, la recompensa o algo parecido. Pero me picó la curiosidad. Ese día tenía programada una excursión a la Duna de Pilat, cerca de Burdeos, y me iba a pasar todo el día en Francia sin Internet, así que dejé programado un tuit. Tampoco me comí demasiado la cabeza. Como lo puse pronto y todavía no habíamos cruzado la frontera, miré para comprobar si había algún tipo de reacción y escribí este otro. Hasta siete horas después no volví a mirar el Twitter. Y ahí fue donde me enteré de todo el tema.

Sinceramente, yo me esperaba algún tipo de bot que soltara chorradas o un CM al estilo @popitas que se dedicase a responder de una manera más o menos graciosa. De hecho, tuiteé más de dos veces “#pentatrillones” y todavía no sé qué ha pasado. Sigo en ascuas. Y se montó bien gorda. Cosa de @mejillonsuicida que no le gustó la retribución de latas. A partir de ahí fue saliendo más información como apuntaba @elbaronrojo. Se hablaron de cantidades cercanas a los 300€. Creo que este post de @Strambotic recoge más o menos bien toda la movida de la campaña #pentatrillones.

En mi caso, como digo, no recibí nada. Ni las gracias. Sigo sin saber para qué sirvió, al margen de la polémica. Además, me he enterado que estoy clasificado como influencer de nivel 3, el escalafón más bajo. Por suerte, esto me ha dado una buena idea para un post en ‘Cómo Ganar Un Bitácoras‘ y para escribir esto en una época en la que los posts escasean. La conclusión que saco es que hay que trabajar más para ser un buen influencer y empezar a recibir cervezas, cojones.

P.D: El viernes probé una (pagando), por curiosidad, y no está tan mal.

Actualización

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Hoy he recibido este email en el que me pedían la dirección postal para el envío de la cerveza. Eso significa que he ascendido. ¡Ya soy influencer de segunda!