¡Hoy hay fútbol! Y post en el blog. Pero sí, ya estamos a las puertas de una nueva temporada y antes de su inicio nos tenemos que comer el primer trofeo oficial en España: la Supercopa. Un trofeo menor, que juegan el campeón de Copa y el de Liga. Aunque ambos fue el Fútbol Club Barcelona y debería haberse llevado el trofeo de manera automática, la Federación decidió que había que jugarla y se enfrentan el campeón de Liga contra el subcampeón de Copa, el Athletic Club, para hacer algo de caja. Final a doble partido con dos días de descanso entre ambos. El viernes terminó la ida en San Mamés con un rotundo 4-0 a favor de los bilbaínos y muchas posibilidades de alzar un trofeo oficial desde hace más de 30 años.

Soy nacido en Bilbao, vizcaíno y aficionado al Athletic desde que tengo uso de razón. A mis 26 años solo he podido ver cómo mi equipo ha sido subcampeón de Liga (1998), Copa (2009, 2012 y 2015) y Europa League (2012). Cómo la mala suerte en los emparejamientos nos ha privado de mayores alegrías. En las Copas del Rey nos ha tocado contra tres de los mejores Barças de la historia (dos de ellos de triplete) y en Europa, el mejor Atlético de Madrid hasta la fecha. Otros años, con unas finales algo más asequibles, nos hemos topado con los cocos a las primeras de cambio o nos han dado pal pelo equipos que, a priori, no deberían de ganarnos con tanta facilidad.

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A los aficionados de este club se nos llena la boca con la filosofía, la pertenencia y demás sentimientos positivos en torno al Athletic, pero también se nos va un poco la cabeza. En las finales que hemos jugado estos últimos años se han cometido despilfarros dignos de la Gurtel. Que sí, que es muy bonito lo de apoyar a nuestro equipo, pero a veces se nos va un poco la olla. Y con eso hablo también de la gran duda que tenemos estos días en Bizkaia: ¿gabarra sí o gabarra no? Para el que no lo sepa (¿hay alguien?), la gabarra es una pequeña embarcación en la que el Athletic celebró las últimas Ligas en el 83 y 84. Un espectáculo que los menores de 30 años no lo han visto jamás. A raíz de la previsible victoria (4-0 en la ida) se ha abierto la posibilidad de sacar la gabarra para celebrar la Súpercopa. Yo creo que no deberíamos.

No deberíamos porque la Súpercopa no es más que una pachanga de pretemporada. No deberíamos porque llegamos de rebote a ella. No deberíamos porque aunque sea un título oficial, no tiene verdadera importancia. No deberíamos porque si somos justos, este trofeo es del Barça. Si nos aferramos a victorias morales, ésta la tienen ganada los culés. No deberíamos porque es mentalidad de equipo pequeño. Sí, nos enorgullecemos de ser uno de los grandes equipos de España, con su historia, tradición y la consabida filosofía, pero no dejamos de ser un equipo acomplejado que celebra la victoria contra los grandes como casi un título, cuando para ellos no deja de ser una piedrecita en el camino. Sí, debemos alegrarnos de meterle cuatro goles al Barça en San Mamés. Debemos alegrarnos que Aduriz esté en forma a estas alturas de la temporada, pero no hay que olvidar que tenemos una previa de la Europa League, una primera jornada de Liga contra el Barça, otra vez, y parte del equipo titular lesionado o en baja forma. ¿Deberíamos salir a celebrar un título muy menor e inmerecido con este horizonte?

Entiendo que hay ganas de sacar a gabarra, pero para eso hay que currárselo. La Europa League, la Liga o la Copa son títulos con los que merecería la pena surcar las aguas de la Ría para celebrarlo con todos. Un día más de fiesta en Bilbao. Así que deberíamos reposar la gabarra y prepararnos para lo que nos viene encima. Este título menor puede darnos algo más de confianza para afrontar retos más grandes. ¿Quién sabe? Tal vez a final de temporada tengamos algo mejor que celebrar. Aupa Athletic!