Este fin de semana no he actualizado por varios motivos, entre ellos que me he estado plost1eleando con el ordenador para que funcione como es debido, cosa que me ha ocupado gran parte del sábado y de la tarde del domingo. Además, a cuatro no se le ha ocurrido otra cosa que emitir seis capitulazos de Perdidos y claro, uno no es de piedra y toca verlos. Que grande es esa serie, no me canso de verla, debe de ser la sexta vez (más o menos) que veo esos capítulos y no me canso, cada vez me gusta más, cada capítulo que vuelvo a ver me emociona más. ¡¡¡Qué grande es esa serie!!!

Esta mañana ha tocado madrugar, teníamos que acabar el enésimo trabajo para masas (no recuerdo el nombre de la asignatura, se la conoce como masas), un trabajo bastante pesado sobre dos teorías de comunicación del que hemos acabado hartos. Y esa es la palabra para definir mi ánimo a la hora de afrontar la asignatura, estoy cansado de tanto trabajo, que al final no servirá de nada y hasta las narices de que todo el esfuerzo no se vea justamente recompensado. La vida es injusta, es un dicho popular, pero viendo este cuatrimestre (y el curso en general) el dicho se convierte en realidad.

Estoy bastante cansado, así que en breve iré a dormir, con mis mantitas, mi pijamita y el sueño que tengo que es horrible, además, mañana toca madrugar que tengo que ir al médico a coger una receta. No sé si me han visto cara de camello, pero sólo me dan las recetas de una en una y me llega para un mes, ¿tanto les cuesta darme tres o cuatro recetas por visita y me ahorro el viaje?, que tampoco está muy lejos el ambulatorio, pero no hay ganas de tener que ir cada mes por algo que necesito, que si no lo tomo me muero (es una exageración, pero en parte cierta).

Así que nada, para despedirme una pequeña reflexión a la que he estado dando vueltas durante bastante tiempo. Desde que retomé el blog en serio, que llevaba bastante tiempo abandonado, y abracé el abrigo de WordPress, los post están siendo bastante más serios (al estilo de la propia plantilla y hosting) y en parte echo de menos las entradas humorísticas que me hacía gracia escribir y de vez en cuando me reía leyéndolas. Espero volver a escribir posts monologuescos y no solo reflexiones con alguna ironía (si es que la hay). Pero es que al estar estudiando Periodismo (o Ciencias de la Información, que queda más cool) las entradas las escribo en gran parte porque quiero y me gusta y en la otra porque el escribir ese tipo de entradas me ayuda a prepararme para la “seriedad” que requiere mi, espero, futuro empleo. Leí, creo que en bitacoras.com, que cuando un periodista se queda en paro, abre un blog. Por mi parte, algo está ya hecho.

Un saludo