El pasado jueves 21 de diciembre se celebraron elecciones al Parlament de Cataluña. Tras la aplicación del ya conocido artículo 155 se convocaron elecciones anticipadas y aunque ganó Ciudadanos, las opciones independentistas se llevaron la mayoría absoluta. Una de las sorpresas de estos pasados comicios fue la gran participación, que superó el 80% de los más de cinco millones de catalanes llamados a las urnas. Aún así, he decidido hacer otro ejercicio de política ficción que tanto me gustan con la abstención como un partido más. ¡Y otra sorpresilla!

 

Como véis en los resultados que se presentan arriba, el Partido de la Abstención (PA) se convertiría en la tercera fuerza política en Cataluña, empatado a escaños con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), aunque con algunos votos más para los grises (32 029 votos de diferencia). La gobernabilidad del Parlament se antoja difícil puesto que ningún bloque conseguiría la mayoría absoluta y necesitarían de la ayuda del abstencionismo para conseguir el mínimo requerido para gobernar. Sin ellos, si que se llegaría a una mayoría independentista, aunque con mucho menos apoyo real del que se debería, puesto que la mayoría absoluta bajaría hasta los 56 escaños.

En esta simulación, las abstenciones no han sido tan abundantes como en otras ocasiones. De hecho, sorprende ver que no ha ganado en ninguna de las cuatro provincias cuando en otros casos lo raro era que hubiese más gente que se no iba a votar a la que lo hiciese por un partido en concreto. Por eso mismo estas elecciones tienen un color especial (como Sevilla), ha habido una gran participación.

En cuanto a la sorpresa, me refería a otra simulación similar, pero en este caso con una ley electoral distinta, como es el caso de la vasca. Por si no lo sabéis, en Euskadi todas las provincias tienen el mismo número de escaños y por lo tanto en Álava es más sencillo sacar un escaño que en Bizkaia (se necesitan menos votos, vaya). Si hubiese pasado eso en Cataluña el resultado sería algo distinto, aunque con resultados similares.

 En este caso las elecciones las ganaría de manera totalmente absoluta Junts Per Catalunya, el partido del fugado president Puigdemont. Con 40 escaños, el partido heredero de Convergencia se convertiría en la mayor fuerza del Parlament, a pesar de no haber superado en votos a Inés Arrimadas y sus Ciudadanos. El reparto de escaños entre las provincias en igual número beneficiaría enormemente a Puigdemont que gana en las provincias con menor número de escaños (Girona y Lleida).
Bajo esta fórmula, formar gobierno sería relativamente sencillo para JxC si se juntase con ERC porque superarían los 69 escaños necesarios para llegar a la mayoría absoluta. Ni siquiera sería necesario recurrir a los 4 escaños de la CUP para formar su gobierno independentista.
Comentar que en esta simulación, el número de escaños aumenta en 1 para poder realizar un reparto igualitario de escaños en cada provincia. El peso de Barcelona se reduciría enormemente y, como se ha visto, Lleida y Girona ganarían mucho protagonismo. Una serie de datos interesante para ver cómo puede cambiar las elecciones una ley electoral u otra. Por cierto, el mapa provincial de la cabecera de este post sería el mismo para ambas simulaciones (y lo es, de hecho, para las reales). Cuanto menos, interesante.