Esta mañana amanecíamos con las portadas de los periódicos ya conocidas gracias a Twitter de la noche anterior. Aún así, para sorpresa de muchos, en los kioscos no se podía leer sobre Monedero o Grecia, todos los diarios cedían su portada a un bien mayor: un anuncio del Banco Santander. Daba igual la ideología o la línea editorial. ‘El País’, ‘La Razón’, ‘El Mundo’ y ‘ABC’ (que sepa) ceden su página más importante para colocar publicidad de créditos a jóvenes. Aún así, el papel es el futuro.

Esta es una reflexión que hago de vez en cuando y me gusta recordar. Creo que el papel tiene una larga vida y muchos de los que lo llevan matando desde hace años se equivocan. Estoy convencido que no saben lo que va a deparar el futuro y se lanzan a lo más fácil. El papel no va a morir. De hecho, ya se escucha poco ese viejo mantra. Como aquel del periodismo y los blogs. Pero eso es un tema que da para otro post. Lo que si que va a morir es la forma que tenemos de leer la prensa.

En mi casa solo compramos el periódico en fin de semana. Los suplementos que incluyen los grandes medios son lo suficientemente atractivos como para justificar la compra del diario. Este es, precisamente, el futuro que veo. En vez de lanzar todos los días 50 hojas llenas de noticias que podemos conseguir gratis en otro lado (la web, por ejemplo), lanzar especiales o monográficos sobre distintos temas, pero más cuidados y elaborados. Si creo que la prensa diaria puede desaparecer, pero más a largo plazo que a medio.

ciberperiodismo

El ejemplo de eldiario.es refleja que no por ser puramente digital se prescinde del papel. Cada tres meses editan unos cuadernillos monográficos que, además, son gratuitos para los socios, pero el resto pueden comprar en kioscos. Además es una forma de financiación extra que viene muy bien. Las revistas especializadas por suscripción, que cada vez hay más, también tienen su futuro en papel. Si antes de salir tienen la tirada amortizada, eso que ganan.

El futuro seguirá escrito en papel y por muchos años. La revolución digital servirá para ahorrar costes y acercar los medios a gente con menores recursos. Aún así, el papel debe de ser un producto cuidado y elaborado con cariño, actitudes como la de tapar la portada con un anuncio (y todos el mismo) no le hace ningún bien (más allá del económico) al periodismo.