Llevo en Twitter desde mayo de 2009. Entré tarde, al menos para lo referido a los que lo hicieron primero y ya andan cumpliendo diez años en la red social. Con el tiempo se ha convertido en mi red preferida. Los más de 250000 tuits lo respaldan. No callo ni debajo del agua. He vivido un montón de cambios de formato, de apariencia y de funcionalidades. Algunas de ellas las he referenciado en el blog (con el que también llevo varios años). El último cambio desde San Francisco ha sido cargarse “las menciones” tal y como las conocemos.

El nombre de usuario ya no cuenta como caracteres para una mención y las conversaciones que surgen de ahí se mantienen como si fuesen al aire. La apariencia misma de las nuevas menciones es como que nadie habla con nadie, al menos desde el punto de vista de usuario, si no te paras a mirar que, efectivamente, si hay gente interactuando. De hecho, la actualización permite conversaciones de hasta 50 miembros simultáneos (otros 49 si estás tú dentro). ¿Quién quiere tantas personas dentro de una misma conversación? Pues nosotros, que dirían Los Canteros.

El jueves por la tarde, más o menos cuando se lanzó esta novedad para todos los usuarios, el bueno de @carballo se quejaba de un producto en KickStarter. Algunos usuarios como @pixelillo, @josejacas, @KrITIK4L o yo mismo entramos a discutirle y eso acabó como el rosario de la Aurora.

 

Este simple tuit (o hilo, que está de moda y se usa para todo) acabó provocando más de 600 respuestas cuando un par de locos encabezados por el barbudo valenciano decidieron empezar a meter gente en la conversación y crear un bonito ambiente que recordaba, a los más viejos del lugar, a un tiempo en el que éramos pocos y lo pasábamos bien charlando juntos. Otros tiempos.

Ya hablé en este blog sobre el nacionalismo de Twitter y lo que ello conllevaba, esta conversación fue un poco volver a esa Arcadia feliz. Al final, como todo, se acabó rompiendo (era demasiado que mantener), pero por un par de horas la noche de un jueves volvimos a estar como al principio. Diez o doce menciones por minuto, conversaciones que no se podían seguir, menciones locas a Trump, Rajoy, @jack o demás personajes y marcas (que algunas respondieron). Lo que eran tiempos antiguos, antes del odio, los insultos, la mala leche o las condenas penales por cualquier razón. un Twitter más primigenio e inocente que estaría bien recuperar. Menos seriedad al medio, menos repercusión informativa fuera de la plataforma y más buen rollo. Que para acabar cabreados, ya tenemos otras cosas.

A todo esto, ¿qué os parece el cambio de Twitter para con las menciones?

Fuente de la imagen: Elestenoticias.com