Entre las cosas que pude hacer en Valencia estuvo pasarse por el Ignite Valencia, la séptima edición. Además de subir al escenario a improvisar con el karaoke de Ignite (ya subiré el vídeo), pude sacarme fotos con gente chachi y desvirtualizar un montón de tuiteros con los que converso en el día a día. Una de esas personas fue Clara Montesinos (@ClaraMontesinos), la CTO de Influencity. Los cargos en las start-ups creo que están puestos al azar. El CEO es el jefe y el resto se lo reparten como quieran. Ya que estábamos reunidos, también el jefe de Clara: Dani Sánchez (@dansanchezp), nos pusimos a hablar de influencers y esas cosas. Lo normal.

 

Robada por ahí.

Robada por ahí.

 

Todos juntos allí, con Social Media stars de la talla de María Bernal (@MariaBernalT) o Clara Soler nos pusimos a hablar de los tipos de influencers a raíz del test que habían lanzado aquella tarde desde @Influencity. Yo lo hice dos veces, en uno salió en potencia y en el otro reportero. Me quedo con la segunda chapa. El mercado de los influentes de la comunidad está muy en boga. No solo porque tienen un marketing específico centrado en ellos, también hacen notar su influencia. En algunos casos me he dejado guiar por la sapiencia en algunos temas de influencers varios. Es el caso de Alma Botxera en Bilbao o Tremendo Viaje a la hora de volar o @Verownika en gadgets, aunque ahora con su blog de viajes, quién sabe. Cada cuál en su ámbito. El caso es conocerlos y aplicar sus consejos.

¿A qué viene todo esto? Sencillo, quería hablar de Influencity, la start-up de @dansanchezp y en la que está metida @ClaraMontesinos. Si el otro día os hablaba de GPMESS, hoy le toca el turno a esta. Oí hablar de ella a @MariaBernalT porque están en la aceleradora de Momentum de Valencia. Otros influencers de la ciudad están también registrados y metidos en el ajo, como Rafa Osuna (atentos a su blog ‘Birra y burger‘). Así que aprovechando una visita a las oficinas centrales de IOWA Dynamics me registré en la web y me senté a esperar que me llamasen como influencer que soy.

Por si todavía no lo sabéis, Influencity es una comunidad que busca conectar a los influyentes de las comunidades con las marcas. Si por ejemplo buscan una acción en Instagram localizada en Cáceres, Influencity pone en contacto a la marca con los iggers locales para la realización de la acción. Una manera de monetizar, en cierta manera, el trabajo que realizas en el día a día de tus redes sociales.

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El término influencer suele estar muy denostado. No son pocas las veces que escucho, además con cierto enfado en la voz, un “no soy un influencer”. Nadie quiere que se identifique como tal aunque cumplan esa función. Los expertos del Social Media dicen que el mejor influyente es un amigo directo que te recomienda. Esa es la opinión más valorable. Da la casualidad que conozco personalmente bastantes influencers en distintos ámbitos y mantengo buen trato con muchos. Así, la línea entre influencer de los gordos y amigo personal se reduce bastante y sus opiniones y vivencias me interesan más.

Ya he dicho en más de una ocasión que cuando me desplazo a lugares que no conozco demasiado bien me fío de las recomendaciones de la comunidad local. Y si no es así, de los conocidos que han estado en esos lares. Esos son mis influencers. Lo mismo con otros productos. Si tengo dudas de moda, recurro a María o a Gilda. Si las tengo de Social Media, voy de cabeza a Clara o Vilma. En música, a Alberto (@pixelillo). Y así hasta el infinito. De hecho, creo que me estoy repitiendo.

Perdamos el miedo al término influencer y asumámoslo un poco más como parte de nuestro alter ego virtual. Dentro de tu trabajo en redes (sea profesional o personal) te has ganado cierto estatus (o no). No tengas miedo de expresarlo. No te retrotraigas. Exprésalo. Dilo bien alto. “Soy un influyente en mi comunidad. Deme, deme, deme, deme y le cuento”. Venga, animaos, reconocedlo. Yo también soy un influencer.