El sábado estuve en el InterQué con un gran ambiente y en una bonita ciudad como es Madrid. La excusa para visitar la ciudad me la dio el congreso, así que para allá marché. No voy a hacer una crónica del viaje, me voy a centrar más en los entresijos del acontecimiento 2.0. Y creo que es justo empezar por la valoración, que no es nada buena. InterQué nació como un evento nacional de importancia y repercusión, de hecho trasladaron la gala de los premios Bitácoras de Sevilla a capital del país, a saber por qué. Un cúmulo de muchas cosas me han llevado a tener una mala opinión sobre éste y eso que yo me he pateado muchas millas de uno en otro, gran parte transportado por la gran @eventosfera.

Para empezar, creo que la elección del sitio no fue la mejor. Está claro que es un sitio impresionante en el corazón de Madrid, pero el patio de La Casa Encendida no era la mejor ubicación para estas charlas y menos a finales de octubre. Yo no tengo queja, estuve en manga corta mientras duró, pero sí que hubo gente que echó de menos la calefacción. Tampoco creo que el patio donde estuvimos tuviera el tamaño suficiente como para acoger a la cantidad de gente que había acreditada. En teoría los escritos rondaban los 350, pero en el recinto no cabían (sentados) ni la mitad, de hecho tuvieron que poner cojines en el suelo para dar a basto con el número de gente que se congregó para el Café y Periodismo. Además quiero añadir que para ser un evento de caracter nacional sobre un tema tan abierto como lo es Internet me pareció muy cerrado. Entiendo que haya un registro previo, para tratar de contabilizar la gente que va a ir previamente, pero siempre ocurren imprevistos, como gente que falla en el último momento o rezagados que se enteran el mismo día y se quieren pasar por ahí, pues si no estabas en la lista no entrabas. No me entra en la cabeza y menos siendo como era gratuito. Hasta en tres ocasiones tuve que reiterar que era un invitado de @pixelillo y el propio gasteiztarra se quedó sin identificación vete a saber por qué y le pusieron trabas para pasar. Cosas mucho más modestas como el Beers, Blogs and Tweets de Vitoria-Gasteiz o los GetxoBlogs acaban saliendo con menos fallos o al menos no se notan tanto.

Las charlas en sí no estaban mal, de hecho la primera de las tres a las que pude acudir, y que pillé empezada, me gustó bastante, hablaban sobre proyectos solidarios o de implicación social que se desarrollan gracias a la Red, el concepto Teaming me gustó y la historia de las mujeres encarceladas que escriben un blog. Pero el Café & Periodismo me pareció muy corto y apurado, dicen que normalmente dura el doble y la charla sobre música un disparate, el cantante de Vetusta Morla parecía que tenía un resacón impresionante y prefería estar en cualquier parte salvo ahí. Otro fallo que veo es la rapidez con la que se llevaban a los invitados (era imposible mantener una brevísima charla después) y que el fotocall estaba en la terraza, cuatro o cinco pisos por encima del patio de las conferencias. En parte por eso La Casa Encendida no me parece una opción tan buena, en el FIMP lo hicieron en un hotel y no tuve ninguna queja.

Centrándonos en la entrega de los Premios Bitácoras, me pareció un despropósito, todo muy rápido y acelerado porque tenían que cerrar. Tuvimos que aguantar la gala de pie y sin ninguna manera de aguantar un ordenador, si alguien sin un smartphone quisiera twittear lo iba a pasar mal, al igual que para cargar los aparatos, ya que los alargadores y las regletas desaparecieron antes de la foto de familia. La ceremonia no fue nada del otro mundo, poco acorde con la importancia del premio, la hicieron muy rápida, en la pantalla había poca animación, cuando hubieron podido currarse una presentación mucho mejor con animaciones y esas cosas, que en una semana y poco tiempo invertido daban para hacer algo mucho mejor, si no oías el ganador, la pantalla no lo reflejaba. Los premiados no tenían mucho tiempo para explayarse en los discursitos y algunos ganadores no aparecieron para recoger su premio. Y es que a parte del galardón (o Gallardón :D) los premios no eran muy buenos que digamos, muchos opinamos que el segundo premio (un eReader de Energy Sistem) superaba con creces el primero (un smartphone español de GeeksPhone), el tercero no se llevó nada, ni las gracias. Algo que me pareció feo fue que en un principio no se sacó una foto a los segundos con su premio, pero si a los ganadores, puede que sea porque la dircom de Energy Sistem (@energysistem) me pareció encantadora. Aparte quedan los amiguismos que se han traído en la concesión de los premios, pero prefiero no hablar de ello. Quizás penséis que estoy resentido con todos por que @pixelillo no ganó y puede que eso me haga ver las cosas como no son, pero esta es mi versión del cuento y aquí Caperucita Roja se come al lobo y mata al cazador.

El momento más desconcertante y ridículo me pareció el concierto que hicieron tras el refrigerio y los Bitácoras, estuve con los ojos como platos durante las tres o cuatro canciones que estuvieron encima del escenario, a eso incluyo unas letras que me resultaron un pelín contradictorias, ahora no podría explicarlo porque no las recuerdo. En fin, todo el evento en sí, al menos el sábado que fue cuando acudí, no me pareció para nada a la altura de lo que vendieron y de lo quieren ser, mucho tienen que mejorar si quieren que me pase por las charlas el año que viene. Lo mejor, como siempre, la gente. Desvirtualizar y conocer a gente como @mmtafetan, @alvaroprb (Save The Geek), @javisoto, @turistaentupelo, @cosechadel66 y volver a ver a @The_Rocker o @argyle13 es un motivo más que válido para ir. Si el año que viene repito lo haré por pasar un día con esos twitteros y blogueros maravillosos con los que me lo paso tan bien y me divierto tanto, ellos son el evento. Lo compararé con el EBE, el único grande al que me queda por acudir, con permiso de la Campus y os comentaré. Nos vemos el 18 en Sevilla.

Un saludo :D