Esta semana pasada he estado en Madrid en las II Jornadas de Periodismo de Datos y Open Data (#jpd14). También he aprovechado para hacer algo de turismo, estar con buena gente de la capital y, sobre todo, comer bien. Aunque los locales los comentaré en el espacio oportuno, el Txoko de Bori, he creído que es buen momento para hablar de Yelp. Estuve dudando si ponerlo aquí o en el Txoko, pero creo que es algo más de esta temática tan libre que llevo. ¿Qué es Yelp? Algo complicado de explicar. Se trata de una red social basada en el geoposicionamiento y en la generación de comunidad allá donde vas.

yelp

La mayor diferencia con Foursquare es el tratamiento de la comunidad. En Yelp tratan de desarrollar ese sentido de pertenencia y crear yelperos que ayuden y guíen a otros usuarios en las largas búsquedas de “¿dónde comemos?” en ciudades poco conocidas. Así bien, uso Yelp para encontrar locales de comida recomendados, ni más ni menos.

Durante mi periplo madrileño, he tirado en varias ocasiones de Yelp para saber dónde ir a comer. Y en todas ha dado en el bingo. En base a los comentarios y consejos de la gente he sabido dónde ir. No me ha defraudado lo más mínimo. Los consejos y los filtros a la hora de buscar me han ayudado a no gastar demasiado y comer bastante bien. He descubierto nuevos locales, he conocido nuevos platos y sabores y todo gracias a Yelp.

Yo intento generar cierta comunidad en Euskadi para que se animen a asentarse en esta parte del país. Ya hay Yelp en Sevilla, Madrid, Valencia y Barcelona, las cuatro únicas ciudades con comunidades potentes donde la propia red genera eventos e invita a sus usuarios a unirse. Una red glocal en cuyo ADN está fuertemente arraigado todo lo local. Considero que Yelp es una de las mejores maneras de redescubrir tu ciudad en base a lo que opinan tus propios vecinos, que no conoces.

¿Eres yelpero?