Cuando cae el sol, las zonas urbanas cercanas a los ríos se llenan de gente. Unos escuchan música; otros en grupos, charlan entre ellos; los hay solitarios y concentrados. Todos ellos tienen algo en común, corren, realizan actividad física. Los motivos son diversos: por salud, por entretenimiento, por mantener la forma física, etc, y los resultados también lo son, dependen del esfuerzo y ganas que ponga cada individuo.

Los cambios difieren en función del deporte. “Los jugadores de voleibol suelen tener un cuerpo muy equilibrado, tanto en fuerza como en músculo, los brazos, la espalda y las piernas se ejercitan por igual”, dice Brisa Loperena (@Vientecillo), entrenadora de balonvolea. Israel Ortíz de Zárate (@israelOzarate7) es un baloncestista semiprofesional del Aurtenetxe Maquinaria, equipo que milita en la cuarta liga más importante de España y cree que en este juego las piernas son fundamentales y, por lo tanto, se deben entrenar y fortalecer.

Los rituales de entrenamientos son distintos, dependen del momento del año, la edad de los deportistas o los días de la semana. El Getxo Artea Rugby trabaja el aspecto aeróbico al comienzo de la temporada y continúa con un trabajo “más técnico y de fuerza. Se pasa mucho tiempo en el gimnasio”. Israel Ortíz comenta que preparan sus ejercicios por días: “Los lunes, carrera continua; los miércoles, nos centramos en la velocidad; y los viernes, labores más tácticas”. Brisa Loperena explica que en un entrenamiento profesional se emplea más tiempo “llegando a entrenar todos los días de la semana”.

“Los tobillos y las rodillas son las partes que más sufren”, cuenta Ane Nafarrate, fisioterapeuta en un gimnasio. Israel y Brisa son ejemplos claros de ello. Él se ha roto un par de veces la muñeca y varios dedos, “gracias a Dios, nada de importancia”. Ella, exjugadora semiprofesional, ha sufrido esguinces en las articulaciones, luxaciones en las falanges dactilares y problemas en los hombros, “todo salvo rotura de tendones”. Ane Nafarrate presenta un problema: “Los dolores musculares después de haber dejado el deporte pueden llegar a ser muy molestos”.

Israel Ortiz afirma que el cuerpo del deportista no sufre modificaciones muy apreciables: “La apariencia cambia poco a lo largo de la temporada, algunos kilos menos de grasa y más de músculo”. Brisa Loperena cree que “el físico debe cambiarse de manera progresiva y jamás a jugadores muy jóvenes, no están listos”. El Getxo Artea opina que un rugbista debe de ser fuerte y musculado, pero “dependiendo de la posición se le exige una condición u otra, por ejemplo, el que juega detrás también debe ser rápido”.

El deporte ha de realizarse de manera progresiva. “Al empezar a hacer ejercicio se deben seguir los consejos de un experto, ya sea médico o entrenador, así te ahorras sustos”, recomienda Ana Nafarrate. Israel Ortíz abunda “para el deporte se necesita cerebro”.