Hoy se celebran las elecciones al Parlamento Europeo en España. Tras 15 días de campaña y a saber cuántos de precampaña es el momento de dirigirse a los colegios electorales y ejercer el derecho al voto que tardó 40 años en regresar a las aulas españolas. Ha sido una campaña muy reñida, en el que los dos partidos principales del país han intentado por todos los medios arañar votos y salir como los vencedores de la cita. Y aunque por los medios de comunciación lo pueda parecer, España no es un sistema bipartidista, también existen otros partidos, aunque menores, que tratan de quitar votos a los dos grandes. Pero desgraciadamente sólo tienen importancia para los medios de comunicación, única vía pasiva de información, los dos partidos más votados, dejando al margen a los menores.

El caso es que en esta campaña poco se ha hablado de lo que interesa a los españoles europeistas y mucho de la incumbencia de los partidos. Por ejemplo hemos averiguado que el Presidente del Gobierno viaja en un avión militar a los mítines, que un vicepresidente del Gobierno ha favorecido a la empresa donde trabaja su elecciones-europeas-09hija, hemos visto la doble vara de medir del principal partido de la oposición que criticaba al ex lehendakari Juan José Ibarretxe acudir al juicio por conversaciones con los terroristas con todo el “séquito” y llenar los aledaños del juzgado con simpatizantes y realizar la misma acción cuando se trata del President de la Comunitat Valenciana. Hemos visto de todo esta campaña, todo salvo lo que realmente importa. ¿Por qué votamos hoy?, según lo que he visto y me he enterado, hoy votamos para castigar a Zapatero que vaya a mítines en Falcon, hoy votamos para penar la corrupción que presuntamente ejercen cargos públicos del Partido Popular, hoy votamos por la desunión de la Unión. Hoy votamos, si lo hacemos, para ver si respaldamos al Gobierno o somos fieles a la Oposición.

Pues bien señores, ésta es una campaña europea, donde nos jugamos gran parte de la economía común, ayudas sociales, temas vitales para el mantenimiento del bienestar social del que gozamos en España y Euskadi. Hoy votamos por nosotros, por nuestros sueños, por nuestras esperanzas, por nuestro bienestar y realmente es dificil saber qué van a hacer los cargos que vamos a elegir, si de los que sabemos algo no nos dicen nada y los que hablan de los que nos interesa no tienen voz para que la oigan nuestros oídos. Soy demócrata, amo la libertad, pero he perdido la fe en el sistema que tenemos en este país, he perdido el interés y la confianza en mis representantes. Después de ver esta vergonzosa campaña electoral sólo me atrevo a decir que la Democracia ha muerto. Suena agorero, lo sé, pero es como me siento por una campaña en la que han desempolvado el baúl de los recuerdos y han sacado de él a los candidatos. Los partidos han mirado en su sótano y han decidido reflotar barcos hundidos, mandan a Europa, envían a representarnos a todos a aquellas personas que les sobraban o no estaban incluidos en sus planes. Un billete de ida, pero no de vuelta al Europarlamento, una palmadita en la espalda y una sonrisa que sólo sirven para descubrir, al girarse, el cuchillo ya oxidado que les fue clavado no hace tanto.

Y hoy, y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con el Partido Nacionalista Vasco. Por una vez creo que la formación jeltzale ha tenido dos dedos de frente y ha mandado a Europa a una persona que cree capaz de hacer algo bueno. El ganador de las últimas elecciones al Parlamento Vasco pretende enviar a Bruselas a una candidata que lo puede hacer bien y no estaba apartada. Por una vez, estoy de acuerdo con Iker Merodio.

Pero eso no significa que vaya a votar por Izaskun Bilbao o por el PNV, sólo le doy el mérito que se merecen por hacer las cosas bien. No, yo tengo decidido mi voto y a menos que cambie al ver las papeletas en el colegio electoral, hoy voy a votar en blanco, sobre vacío, como mis ilusiones democráticas. Por que una cosa la tengo clara, hay que ir a votar, nos jugamos mucho y aunque sea en blanco o nulo, debemos acercarnos al colegio electoral y meter el sobre en la urna, sólo así podremos sentirnos europeos y demócratas, aún estando descontentos con el sistema.

Yo, por segunda vez en cuatro meses voy a votar, aunque sea en blanco. Yo voto, ¿y tú, que has hecho hoy?