Me encantan los adivinos y futurólogos. Especialmente cuando fallan. Y más cuando se revisten de una pátina de superioridad e intelecto que les viene un poco grande. Recuerdo que hace uno pocos años, con el auge del Social Media, algunos gurús del sector que tan dados son a pontificar, vaticinaron la muerte del correo electrónico. Oh,una rémora de tiempos pasados, el correo electrónico lleva con nosotros casi desde la invención del propio Internet (ese proyecto militar y, posteriormente, universitario). El correo electrónico es el nuevo papel y el nuevo blog, va a morir por obra y gracia de otros agentes interesados.

Cada vez estoy menos de acuerdo con esa afirmación y opino que el email tiene múltiples ventajas que lo sitúan en la parte alta de la pirámide comunicativa. Es sencillo, cómodo y relativamente anónimo. No es intrusivo, permite la segmentación y con distintas mejoras que van surgiendo, también es inteligente. Mucho del correo basura que recibo me llega directamente a la carpeta de Spam. Desde hace un tiempo, en el Gmail se me agrupan los correos dependiendo de lo un algoritmo googleliano que no me suele fallar. El correo lo llevo siempre encima, pero cuenta con la ventaja que puedo pasarme al ordenador fácilmente, no en un proceso un poco engorroso como es el del Whatsapp web o el puñetero Facebook Messenger.

¿A qué viene todo esto? A que en los últimos tiempos están resurgiendo las newsletter. Ya sabéis, esos boletines informativos donde la gente (y las empresas) hacen un repaso de distintas temáticas, te lo empaquetan y te lo mandan para que lo ignores (o no). Estoy suscrito a la diaria de Mixx.io (del gran @AlexVega, que incluye un podcast) y, recientemente, me he apuntado a la lista semanal de Movidas Random (realizada por @JoseJacas). Ambas buscan presentar contenidos relevantes para su público en forma de correo electrónico. ¡Y decían que había muerto!

Volviendo a los gurús con poderes predictivos, la curación de contenidos (¿o curaduría?) decían que era uno de los empleos y las claves del futuro. Se basa, simple y llanamente de seleccionar la información que pueda interesar al usuario dentro de la cantidad ingente de cosas que te puedes encontrar en la Red. Ejemplos claros son los dos que os presento en el párrafo anterior. Aunque hay múltiples ejemplos.

Las newsletters se pueden usar de muchas maneras. Yo también tengo una, un poco abandonada (suscribíos, anda), que intentaré retomar, de nuevo, para este mes entrante de marzo. En mi propia experiencia me he dedicado a mandar lo que consideraba lo mejor del mes en el blog (y el Txoko) junto con algún que otro enlace interesante. Empecé en 2013, cuando @ClaraAvilaC y @CalvoconBarba también se pusieron al tema. Tres años después parece que el tema sigue pegando fuerte. No es mala idea en absoluto. La última enviada es de julio del año pasado, por si le queréis echar un vistazo…

Es curioso porque las empresas también se han decidido a entrar en este juego. De todos los compis que salimos con trabajo del Polígono del Marketing, la gran mayoría hemos tenido que trabajar con Mailchimp o algún otro gestor de boletines electrónicos para nuestras empresas. Sí, en 2017 se pide que sepas usar Mailchimp y mandes correos a la base de datos de clientes. ¡Y el correo electrónico ha muerto, decían! Ahí, la clave va a estar en generar un contenido interesante para el usuario y que no deseche, a la primera de cambio, tu newsletter o, Yoda no lo quiera, te etiquete como spam. En Motor Verde estoy preparando la próxima, a ver qué tal respuesta tiene.

Así que el correo electrónico goza de buena salud y sigue siendo una herramienta fundamental para comunicarse. Cuando quiero escribir un texto más o menos largo y organizado, prefiero mandar un email antes que un mensaje de Whatsapp o un DM. Aunque, para ello, voy a necesitar la dirección, que algunas no son sencillas de conseguir. Por lo pronto, si me necesitáis para algo, aquí os dejo mi dirección:

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