La cultura cuesta, más o menos pero cuesta. Un libro supone un desembolso monetario, ir al cine a ver una película provoca una mella en nuestro saldo, las exposiciones de los museos suelen dar una pequeña dentellada a nuestra cuenta corriente, culturizarnos llega a dejarnos sin comer. Vale, eso puede ser excesivo, pero es cierto que los precios se están poniendo por las nubes. Gracias a Internet podemos disfrutar en el salón de nuestra casa o en la palma de la mano, dependiendo del dispositivo, y se agradece. Acceder al conocimiento de muchas personas de múltiples culturas es algo que enriquece la experiencia de navegar por Internet y lo tenemos todo a mano. El problema que nos estamos encontrando es la industria cultural, las empresas y personas que viven de esto y quieren seguir haciéndolo.

No me malinterpretéis, tienen todo el derecho a hacer negocio con sus creaciones y es bueno que lo hagan, pero deberíamos plantearnos toda la base sobre la que se ha montado esta feria, no vayan a ser arenas movedizas y pronto se vaya todo al traste. La pirateria está destrozando el mundo cultural, la música está en coma, las salas de cine vacías y los videojuegos se descargan como churros, pero ¿de quién es la culpa? ¿La culpa la tenemos los usuarios que no podemos, o mejor dicho, no queremos pagar 20€ por un disco ó 7€ por ver una película en el cine y recurrimos a métodos más baratos para ello o las personas que fijan esos precios? Son preguntas que dan para un interesante debate al que invito a participar en los comentarios habilitados para ello.

Imagen de centrocultural.coop

El tipo de medida antipiratería más común y de alguna manera más efectivo es el de bajar los precios o no ponerlos abusivos. Considero una locura pagar más de 60€ por una novedad de PlayStation 3 o Xbox 360, me parece una auténtica salvajada, por el contrario, Football Manager es una franquicia que pone el juego por 19,95€ en España para luchar contra la piratería, un juego que se suele agotar rápidamente en los kioscos y además de ello vende unas seis licencias de uso por DVD, lo que equivale a poder instalarlo en seis ordenadores distintos, una compra que se puede dar entre un grupo de amigos a partes iguales y hacer que un juegazo, al menos para mi lo es, recién lanzado solo suponga cinco euros por cabeza. Ese tipo de iniciativas cuentan con todo mi apoyo.

Es cierto que en España existe una cultura muy proclive a la piratería y el saltarse a la tolera una gran cantidad de normas y mucha culpa de la situación actual es nuestra. Los hábitos y la idiosincrasia de los españoles es algo muy complicado de cambiar y la educación debería partir de uno mismo, algo complicado cuando le tocan el bolsillo. En mi caso, y el del iPhone, prefiero pagar los 79 céntimos que cuesta una aplicación y tenerla de manera legal en mi aparato que transgredir el orden dado y realizar el jailbreak. Quizás es por que conozco el trabajo que lleva desarrollar una aplicación para ese dispositivo y el poco caso que se le hace, con un precio razonable no cuesta tanto pagar, de hecho algunas apps las he instalado con gusto después de pasar por caja. Tengo amigos que sí han realizado el trucaje al iPhone y les va genial, de hecho me animan a ello, pero me gusta el móvil como está, aunque digan que solo utilizan el Cydia, se acaba llegando a la conclusión de que muchas de las aplicaciones son pirateadas…

Y también creo que una parte importante de la culpa la tiene la industria, las personas que viven de esto y quieren seguir estirando el modelo de negocio hasta que quiebre. Como ya he dicho en el primer párrafo es totalmente respetable, pero es un condicionante importante. Un músico, por ejemplo, ve poco dinero por parte de la discográfica que se lleva la mayor parte de la recaudación por los discos y son los más interesados en mantener las cosas como hace años, de hecho son los que presionan a los artistas para que salgan a manifestarse en contra de la piratería. Los cantantes suelen sacar dinero de los conciertos y otras actuaciones, por lo que mientras acudan a los conciertos suele dar igual y debemos recordar que la música en directo ha crecido bastante y a la gente no le importa tanto pagar para acudir a un concierto, porque paga la experiencia, no el CD. En el resto de tentáculos del pulpo cultural quizás deberían de pensar en dejar de tener tantos ingresos, repartirlos mejor (desde el que lo hace hasta el que lo vende), porque muchas familias viven de ellos y siempre acaba sufriendo el más pequeño de todos. Puede que volviendo al amateurismo y no tratar de vivir de estas profesiones podríamos llegar a una nueva edad de oro, no a la dorada donde nos encontramos, en lo que todo tiene un precio que cuesta pagarlo si no es en lingotes de tan codiciado metal.

Un saludo.