Después de más de 15 días esperando, tras un puñado, quizás dos, bien cargados de etapas, por fin hemos podido ver lo que se viene a ver al Tour. ¿Montañas?, también, pero me refiero sobretodo a algo de emoción y ataques. La jornada de ayer es la que estábamos esperando, ya que el paso por los Pirineos fue un absoluto desastre, siempre hablando de emoción y ataques de los favoritos.

Ayer, tras una gran escapada de 10 corredores que fue neutralizada a 9 kilómetros para la meta, en la subida del último puerto de 2ª categoría, se lió la gorda. El pelotón se fragmentó en diversos grupúsculos, en el primero y más avanzado, sin contar los pocos escapados que quedaban, se encontraban los gallos de la vuelta, Contador, Armstrong, Kloden, Evans, los hermanos Schleck y algún otro ciclista de cuyo nombre no logro acordarme. De nuevo, en una acción que se puede convertir en gesta, el escalador de Pinto lanzó un ataque asesino a 6 kilómetros para coronar el puerto y finalizar la etapa. Lo había intentado poco antes, pero el grupo de favoritos le siguió, así que no pudo continuar. Pero a 6 de meta, el español se fue como una exalación para pasmo de todos sus compañeros, sólo Andy Schleck intentó seguir el infernal ritmo del madrileño, pero reaccionó tarde y tuvo que rodar solo hasta la meta, quedando entre el grupo de Armstrong y el virtual líder de la carrera, Alberto Contador.

/ETH. Biblioteca de Zurich. Verbier acogió el final de la etapa

/ETH. Biblioteca de Zurich. Verbier acogió el final de la etapa

Finalmente nadie pudo con el chaval de Pinto y se vistió de amarillo en Verbier, en Suiza, en la primera etapa alpina. Queda una semana de emoción y dureza, a partes iguales, pero todo parece indicar que, de nuevo, un español se encontrará en lo más alto del podio en los Campos Eliseos de París. Es muy pronto para afirmarlo, pero viendo la entereza y fuerza que despide Contador, tenemos ganador para rato. Comienza la cuenta atrás de Alberto Contador par el título.

Un saludo.