No quiero ser mal pensado, pero normalmente lo soy, y además me gusta tirar por la senda del sensacionalismo cuando puedo y veo que tampoco es para tanto. Así que tengo dos defectos bastante gordos para ser periodista, pero increíbles si quiero ser periodista deportivo o de sucesos. Y digo que no quiero ser mal pensado, porque últimamente no tenemos tiempo para relajarnos; que si la crisis económica, que si las tramas corruptas de distintos políticos, que si detenciones de ETA y el fin cada vez está más cerca, que si Gripe A, que si…