Hablar de lectura obligatoria es como hablar de felicidad obligatoria – Borges

Hace tiempo me encontré con esta cita por Twitter. En un primer momento no le di mucha importancia (será por citas que hay por Internet), pero después de darle un par de vueltas empezó a picarme la idea que subyace sobre la misma. ¿Quién no ha sufrido por la lectura obligatoria en el colegio? Me considero lector. Tal vez no voraz, tal vez ni siquiera sea lector frecuente. Me va por rachas. Tal vez me leo una trilogía en un mes y paso otro sin tocar una novela o ensayo. Por contra leo muchos artículos, posts y reportajes. ¿Eso cuenta como lectura? No libros, pero sí cosas más pequeñas (y en mayor cantidad). A pesar de ello, nunca me gustó la lectura obligatoria en el colegio.

En época escolar leía bastante, pero casi nunca los libros que mandaban en clase de lengua. De todos los que me mandaron leer en clase (incluídos los de euskera) solo recuerdo leer dos de ellos. ‘Rebelión en la granja’ de Orwell y ‘La hermandad’ de John Grisham. Este último tenía algo de trampa porque era una versión reducida en inglés y encontré por casa el libro traducido, me lo leí, me gustó e hice el examen en inglés. Buena nota, por supuesto, en mi versión había más información. Solo dos libros que recuerdo con gusto de un par de decenas a lo largo de toda mi vida escolar. En la universidad cayeron otros pocos, algo más interesantes por tener que ver con lo que estudiaba.

El caso es que la lectura obligatoria da resultados, al menos en números. En un reciente estudio sobre el estado de la lectura en España, el porcentaje más alto de lectores se encuentra en los menores de edad. Llegan al 90%. A partir de ahí se va reduciendo el número. La cifra se mantiene estancada desde 2008. En 2013 escribí un reportaje para clase que, posteriormente, publiqué en el blog al respecto de este tema. Sigue una tendencia similar.

De estos temas se ha hablado mil veces. Hay que intentar que los chavales lean, pero no metiéndoles por la garganta libros que, en teoría, deben ser leídos. O que son elegidos por personas que están más cerca de la edad de jubilación que de la de los chavales que van a tener que leer esos libros. ¿Tiene sentido obligar a leer El Quijote a adolescentes? ¿No es mejor tratar de incentivar la lectura con libros más acordes a su edad? Me viene a la mente la saga de Harry Potter, una serie de libros que son recomendados en Reino Unido, por ejemplo, y que pueden interesar mucho a jóvenes de entre 10 y 17 años, porque es la edad que va teniendo el protagonista en cada uno de sus libros. Uno al año y seguro que hay un porcentaje relativamente alto de niños que acaban devorando los volúmenes antes de tiempo. ¡Eso es hacer lectores!

Sí, los niños deben de leer, pero deberían poder escoger sus propios libros. Hace un año publicaron en la revista GQ la lista de los 100 libros recomendados en el Reino Unido para que lean sus alumnos. ‘El Hobbit’, la citada saga del joven mago, ‘Los juegos del hambre’, ‘El niño del pijama de rayas’ o ‘Un monstruo viene a verme’ se juntan con obras más ‘universales’como ‘Orgullo y prejuicio’ u ‘Oliver Twist’. Ni rastro del Bardo Inmortal, tan importante para la cultura anglosajona. Bastante más interesante.

El español es un idioma rico con una gran cantidad de autores que presentan obras interesantes y dignas de ser leídas. Por otro lado, ensalzar la figura del traductor y ayudar a que los chavales valoren su importante labor en la transmisión de la cultura sería un plus interesante. Me gusta mucho como escribe Juan Gómez-Jurado (@juangomezjurado). Escritor español. No sería mala idea que se recomendaran libros suyos en los colegios. ‘La leyenda del ladrón’, por ejemplo, es una novela histórica que, además de divertida, permite aprender algo de Historia. De nuestro siglo de oro, nada menos.

Para fomentar la lectura hay que animar a que se lea, no quitarles las ganas. Y vale lo mismo para los adultos. Facilitar las cosas. Que te cobren casi lo mismo por la versión digital de un libro que por la de papel no ayuda para nada. A mi me molesta no encontrar los libros que me apetece leer (ensayo sobre videojuegos, últimamente) en versión digital. ¡Aunque sea al mismo precio que en papel! Por comodidad, más que otra cosa. La comodidad se paga. Dejo pendiente para otro post una pequeña lista de libros recomendados que he leído en los últimos años. Seguro que encontráis algo que no esperábais. Por lo pronto, voy a ver si me siento un rato a leer una novela…

La foto es del Flickr de Jorge Mejías (CC).