El otro día, José Esteban Mucientes (@mediotic) dio una charla sobre trolls en el marco de AERCO. Poco después, una clienta insatisfecha dela empresa de mudanzas Gil Stauffer recibió una contestación bastante fuerte por parte de la cuenta corporativa. Eso me ha dado que pensar. ¿Qué pasa si el troll de la empresa eres tú? Tienes que tener cuidado con lo que escribes, representas a una marca y, por lo tanto, tienes que evitar algunas conductas.
TROLL

Esto no solo se refleja en tu vida laboral, también en la personal. No hay que olvidar que si se sabe que eres la persona que está detrás de cierta cuenta, tu discrección debe ser máxima. Hablo del caso del director de la Marca España. Lanzó un tweet ofensivo contra los catalanes y dimitió por ello. ¡No seas tonto, por favor! Tienes dos formas de evitar eso. No publiques estupideces de ese estilo que te pueden hacer perder el empleo o no digas que te dedicas a eso. María Bernal lo explica genial en este post para 40 de fiebre.

Sinceramente, soy de los que creen que para implementar una estrategia de Redes Sociales previamente planificada no necesitas tener una gran formación, pero no todo el mundo vale. Es decir, necesitas a alguien con ciertas características, aunque su formación no sea de Social Media o comunicación. Los requisitos básicos que se deberían de pedir son, ni más ni menos, que sentido común y autocontrol.

>El gestor de la comunidad va a ser la cara visible y el responsable del buen nombre de la marca de cara a millones de internautas. No solo los que te siguen van a poder ver lo que haces, también el resto. No conozco cuentas de marcas que sean privadas (¿un modelo de negocio distinto?). Si la cagas bien cagada (ver ejemplo Gil Stauffer) vas a tener mucha más repercusión que el número de seguidores que tengas. A veces la polémica puede venir bien, pero si la buscas, es que tienes a alguien que piensa detrás. No pongas a un descerebrado a los mandos de tu imagen.

No es tan complicado. Con dos dedos de frente y algo de mano izquierda puedes evitar comportamientos muy bochornosos. No estoy hablando de grandes marcas o reputaciones, ni grandes trabajos de Social Media. Tan solo quiero aconsejar sobre cómo no bajar a Segunda, cómo salvar los muebles. Muchas veces no necesitas un crack, solamente un currante. Ten cuidado a la hora de escoger y no te decantes por el troll. ¡Un consejo gratuito! No te fíes de las apariencias e investiga un poco a la hora de contratar. Por mucho que su curriculum diga que sabe (¿quién no ha mentido en ese trozo de papel?), asegúrate que sabe. ¡Si es de los que se lee los términos y condiciones de uso, es de fiar! Contrátame, digo… Contrátalo, no te arrepentirás. Don’t be the troll, my friend!