Sinceramente, creo que el Periodismo está viviendo una curva descente a la que se ha lanzado sin frenos y con la dirección bastante tocada. Nos avocamos hacia el abismo y nos vamos a salir de la carretera. Parece que el siglo XXI no le ha venido nada bien al oficio más bonito del mundo y está tocado. si bien hay pequeños claros de esperanza, el futuro pinta más bien negro y me está empezando a preocupar.

Ya no hablo de las condiciones laborales de los periodistas, que en muchos casos no son nada buenas. Tampoco del abuso de la figura del becario, tan extendido en algunas redacciones. En muchos casos no perciben un solo euro por su trabajo, en en peor de ello les cuesta dinero. Todo esto acaba mermando la confianza en ese Periodismo con mayúscula inicial que tantas bocas llena.

Básicamente hablo de una crisis de contenidos. La famosa crisis de contenidos del Periodismo, no de modelo de negocio (que también). Un problema que no se sabe cómo abordar. Tratar de atraer al máximo público posible en base a rebajar la calidad del medio o tratar de sobrevivir con unos usuarios fieles, pero que no dan excesiva rentabilidad. Esa disyuntiva a la que se enfrentan los grandes periódicos generalistas de nuestro país y a los que no ayuda nada el modelo adoptado. El caso claro es el de ‘El Correo’ del que ya he hablado en alguna que otra ocasión. No me parece un modelo satisfactorio intentar cobrar el acceso a la web sin cambiar mínimamente la calidad del contenido o, al menos, intentar diferenciarse de otros medios de Vocento que si las tienen. Hablo, principalmente, de esas noticias de culos y tetas que siempre encuentras en la portada del medio (y acabas entrando a ver qué se cuentan).

Hablo de un modelo de periodismo deportivo basado en vomitar el máximo número de noticias sobre los dos equipos grandes de España y alguna que otra del Atlético de Madrid y, prácticamente, ningunear al resto de equipos. Ya no de la Liga, de todo el mundo. El Real Madrid perdió el otro día en Wolfsburgo por veinte mil razones, pero pocas aducen al buen juego y planteamiento del equipo local. Ésto tiene su punto culmen en la televisión. Un informativo de media hora en el que tan solo dedican 10 minutos (como mucho) a otras cosas que no sean Barça o Real Madrid, partidos de la jornada anterior incluídos. Luego se indignan cuando los llaman periodismo basura tras dedicar tres reportajes a los calzoncillos de CR7.

Una deriva en la que parece que todo vale con tal de conseguir sobrevivir. Da igual qué decir o qué contar para atrapar a la audiencia. Uno de los casos más sintomáticos de este vaivén lo he visto con la publicación de los papeles de Panamá. En ellos aparecen muchas caras conocidas de España que tenían empresas en el país centroamericano para fines no demasiado claros. Esta investigación ha sido realizada por El Confidencial laSexta en nuestro país. Dos medios recientes. No los típicos y poderosos, dos segundones (con todo el cariño) que habrán tenido que bregar con todo esto. A raíz de la publicación de estos datos, recuerdo a El País (otrora referente aspiracional en España) que comentaba el número de veces que aparecía Venezuela en los documentos. Con deportistas, aristócratas, artistas y políticos españoles implicados en las empresas.

¿Dónde se han quedado los principios básicos del informar, formar y entretener?