Esto se nos va de las manos. No solo la corrupción en el mundo de la política, también en otros ámbitos. La picaresca española que la llaman. También catalana por lo que parece. Esta semana, el juez Ruz se ha lanzado a juzgar al Fútbol Club Barcelona por evasión fiscal. 9’1 milloncejos de nada que se le ha traspapelado a unos de los mejores clubs del mundo.

Ya se sabe que los futbolistas no suelen ser un prodigio de la inteligencia, pero parece que sus jefes sí. Iker Armentia publicó hace no mucho los pufos de los equipos españoles. Ni uno se libraba. Sea la entidad o sus líderes. El fútbol mueve mucho dinero, ya lo sabe el ‘señor’ Tebas, y parece que nadie se quiere quedar sin su pedazo de pastel.

La junta presidida por Sandro Rosell (en su día) se quería llevar limpios casi 10 millones de euros. ¡Como si fuésemos tontos! Será el orgullo patriótico que no quiere pagar esa calderilla a las arcas de Montoro. Más grave, si cabe, es que el Barça siga perteneciendo a los socios. Que si lo tienes comprado y lo usas para lavar dinero, como hacía Gil y Gil, pues ni tan mal. Se está poniendo en entredicho a toda la masa social del club. Hasta el difunto Papa Wojtyla era socio.

¿Qué cojones pasa en el fútbol español? Cada día la Liga tiene peor aspecto y los clubes mantienen sus chanchullos. Les pillan (como al Barça) y tan contentos. ¿No llegará el día en el que pongan sanciones deportivas y graves? Málaga y Mallorca se quedaron sin jugar en Europa por deudas. Por lo que sé, el Mallorca todavía debe dinero al Athletic por el fichaje de Aduriz. Jugador que volvió a San Mamés tras pagar al Valencia y sin cobrar del Mallorca.

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Álvaro Bohórquez. Autor de ‘El Txoko de Bori’ y columnista habitual de ‘Blog de Bori’.