Ayer por la tarde, un tuit de @InmaFerragud abrió la veda. Todo surge por el tuit en cuestión sobre las ejecuciones del Estado Islámico que se muestran en televisión. A raíz de ahí se montó un debate sobre la idoneidad de ese contenido en la televisión. El debate tomó varios derroteros y acabamos hablando sobre la deontología en estos casos y qué dicen los diversos códigos al respecto.

Yo creo que debería emitirse todo o nada. Emitir a medias es una forma de sensacionalismo justito que no favorece a nadie. Recuerdo un tuit de Luis Alfonso Gámez (@lagamez) criticando este tipo de conductas. Su forma de ver las cosas es (según recuerdo) que es darles publicidad el mostrar parte de la ejecución. Esa fue una de las partes que salieron a relucir en el debate. Os insto a leer los tuits al respecto porque son muy interesantes.

En referencia a los códigos deontológicos, que es la manera en la que quiero tratar este asunto, voy a utilizar mi viejo libro de códigos de la universidad. Se trata de una recopilación de artículos de distintos entes o medios, así que es muy posible que no recoja en gran medida todo el tema que tratamos. Aún así, es lo que voy a intentar analizar.

Quiero empezar con el artículo 9 de los Principios de ética profesional del Periodismo de la UNESCO.

La eliminación de la guerra y otras grandes plagas a las que la humanidad está confrontada: el compromiso ético por lo valores universales del humanismo previene al periodista contra toda forma de apología o de incitación favorable a las guerras de agresión y la carrera armamentística, especialmente con armas nucleares, y a todas las formas de violencia, de odio o de discriminación, especialmente el racismo y el apartheid, y le incita a resistir a la opresión de los regímenes tiránicos, a extirpar el colonialismo y el neocolonialismo, así como a las otras grandes plagas que afligen a la humanidad, tales como la miseria, la malnutrición o la enfermedad. Haciéndolo así, el periodista puede contribuir a eliminar la ignorancia y la incomprensión entre los pueblos, a solidarizarlos en sus necesidades más urgentes, a fomentar el respeto a los derechos y la dignidad de todas las naciones y de todos los hombres sin distinción de raza, sexo, lengua, nacionalidad, religión o convicciones filosóficas.

Sobre este punto me ha venido a la cabeza el comentario de @loquepajque al respecto:

Hay que luchar contra esos poderes, pero les hacemos el juego (cosa que es cierta) con la difusión de esas imágenes. Al respecto, el Consejo de Europa tiene algo que decir en el punto 33 y 35 de su resolución sobre la ética periodística:

En la sociedad se dan a veces situaciones de tensión y de conflictos nacidos bajo la presión de factores como el terrorismo, la discriminación de las minorías, la xenofobia o la guerra. En estas circunstancias, los medios de comunicación tienen la obligación moral de defender los valores de la democracia, el respeto a la dignidad humana, a solución de los problemas a través de métodos pacíficos y de tolerancia, y en consecuencia oponerse a la violencia y al lenguaje del odio y del enfrentamiento, rechazando toda discriminación por razón de cultura, sexo o religión.

Teniendo en cuenta la especial influencia de os medios de comunicación, fundamentalmente la televisión, y la sensibilidad de los niños y los jóvenes, se evitará la difusión de programas, mensajes o imágenes relativas a la exaltación de la violencia, el sexo y el consumo y el empleo de un lenguaje deliberadamente inadecuado.

Tras leer estos dos artículos, vemos que el límite está marcado en el horario infantil y la defensa de la democracia. A este respecto nos podemos llegar a preguntar “¿se puede emitir en el informativo de las 12 de la noche?”. También podemos asumir que la emisión de dichas imágenes puede fomentar el odio y las ganas de solucionar los conflictos de una manera no pacífica o de tolerancia al creer que la otra parte no tiene esos valores interiorizados. Para muestra, un tuit de @elcarty:

Sobre las recomendaciones en el tratamiento informativo de las tragedias, el Consell de l’Audiovisual de Catalunya recoge en su punto número 5, dirigido especialmente a las empresas audiovisuales:

Siempre que ello sea posible, se aconseja prescindir de información rutinaria o superflua, que no proporciona valor añadido informativo o que puede resultar lesiva en la privacidad de los afectados, y substituirla por intervenciones especializadas de personas o instituciones expertas.

Si bien estas recomendaciones se hacen para programas estilo ‘Espejo Público’ y el tratamiento de sucesos escabrosos que tanto le gustan a Nacho Abad, se puede recoger y utilizar en este caso. ¿Aporta valor añadido mostrar los instantes previos a la ejecución de un individuo? Porque pocas veces se muestra el proceso de decapitación, tan solo el mensaje previo. Esa es una pregunta que, sin duda, hay que responder y es el quid de la cuestión. Las citadas recomendaciones del Consell continúan en un apartado dirigido al propio periodista y una serie de disposiciones de recomendaciones finales:

8. Es conveniente introducir siempre un aviso con tiempo suficiente antes de la emisión de las imágenes de escenas “duras”, indicando claramente sus características y proporcionando a la audiencia la oportunidad efectiva de renunciar a su contemplación.

12. Resulta fundamental para no suscitar temores inncesarios evitar cualquier especulación o conjetura sobre los sucesos trágicos, sus causas o sus consecuencias.

16. Se debe de extremar la cautela a la hora de emitir imágenes de videoaficionados. En cualquier caso, en la utilización de las imágenes propias o de terceros sobre tragedias que afecten a personas, se recomenda que las imágenes hayan pasado por un proceso de edición y no se emitan directamente. Sin embargo, la no-edición de las imágenes o la opción del directo no eximen de las responsabilidades que alude este documento.

17. Las imágenes de dolor referentes a tragedias producidas lejos del ámbito inmediato de referencia de los medios que las emiten se deben usar poniendo también especial atención evitando causar, a través de flagrantes diferencias de trato, un efecto de banalización del sufrimiento de los “demás”, en contraste con el sufrimiento de proximidad. A menudo las imágenes que reflejan hambre, pobreza o dolor en los países pobres afectados por catástrofes pueden movilizar hacia la solidaridad, pero en ocasiones también pueden estereotipizar su visión y ocasionar un daño moral.

IV – 4. Hay que evitar en lo posible, y como norma general, recurrir a imágenes de víctimas mortales, de féretros o personas heridas. A menudo, este tipo de imágenes es usado como simple ilustración y de forma reiterativa.

Sobre estos puntos, me quedo con la reflexión que hizo @Luisete sobre la sensibilidad de los espectadores hacia este tipo de tragedias:

Como he podido ver al leer las recomendaciones del consejo audiovisual catalán, las televisiones se pasan por el forro cualquier recomendación en pos de conseguir espectadores. Desgraciadamente, el volumen que he estado consultando no recoge ningún artículo sobre la violencia en los códigos internos de los medios audiovisuales más allá de la protección al menor, por lo que todo se queda en recomendaciones y no vulneraciones.

Para terminar, solo quiero reforzar mi punto de vista. Creo que la violencia explícita de una ejecución no debería verse en televisión, tanto por respeto a la víctima como a los espectadores y de hacerse, debería indicarse lo que se va a ver. Ahora bien, no me parece nada adecuado que se vea parte y se corte por “herir” la sensibilidad del televidente cuando se está haciendo daño a la propia imagen del ejecutado y sus seres queridos. Además, pienso que este tipo de informaciones no ayudan a buscar una solución pacífica al conflicto, es más, aumenta el odio de los españoles por lo que sucede en Siria. Seguiré repasando la deontología a ver qué encuentro al respecto.