El sábado es un día de esos que se toman tranquilos. No es un domingo, que la vida parece mucho más perezosa. Es un día de descanso y tranquilidad, pero cierta actividad. Hay gente en las calles, hay fútbol en los televisores, hay cervezas en muchos vasos y no se oye la típica frase «joé, mañana es lunes, otra vez a trabajar». Y, en algunos casos, el sábado también es un día para dedicarlo a ver qué pasa en las redes sociales y, quién sabe, replantearte lo que estás haciendo y por qué. Así que…