Año 2011. Se me cruzó el cable y decidí dejar de seguir a todas las cuentas en Twitter y recomenzar desde cero. Como Dios en el Diluvio Universal, pero sin mala hostia. Lo hice, básicamente, porque me costaba mucho seguir mi ‘timeline’ con casi 2000 cuentas. De hecho, en algunos momentos superaba los dos millares de seguidos en esa red social. No es malo, pero había un exceso de ruido que, en muchos casos, impedía discernir la paja del trigo. O como sea la analogía. Eso sucedió la Nochevieja de 2011. Si os interesan los…