Soy el típico gilipollas que cuando le preguntas qué se llevaría a una isla desierta siempre responde que un avión, combustible suficiente  y un piloto experimentado para poder salir de ahí rápidamente. La verdad es que si me veo en esa situación me gustaría tener un ordenador al que no se le acabase la batería con el Nuclear Throne y algún Tetris. Eso sería diversión casi infinita total. De hecho, siempre que me preguntan (nunca lo hacen) mi juego favorito, suelo responder que el Tetris en su versión de GameBoy. Un juego de hace 30…