Ayer ganó Portugal la Eurocopa. Lo hizo a las afueras de París, en el Stade de France contra la anfitriona del torneo. Un solitario gol de Éder en el minuto 109 materializó los sueños de muchos portugueses e impidió que la final se dirimiese a penaltis. Otro partido más que la selección lusa no ganaba en los 90 minutos reglamentarios y debía de jugarse el todo por el todo en la media hora extra o, en el peor de los casos, desde los once metros. No fue así. Acabó liándola y esculpiendo el nombre de…