Dijo Joaquín Caparrós que hoy día una persona puede cambiar hasta de sexo, pero no de equipo de fútbol. Y eso es una verdad como un templo, como una catedral. En Bizkaia pasa algo distinto, el fútbol se vive de otra manera y, también, se juega de otra forma, se juega en San Mamés. Desde pequeños, los chavales que dan patadas a un balón sueñan con jugar en Primera. Los niños argentinos sueñan con vestir la albiceleste, los vizcaínos con enfundarse la zamarra rojiblanca y saltar al césped de La Catedral. La conexión del Athletic…