Las expectativas estaban altas, incluso antes de comprar las entradas. Las críticas eran buenas, muchos desconocidos en Twitter hablaban bien de ella, se sabía poco, lo justo, por lo que no era una película destripada en el informativo. Las condiciones eran las idóneas para acudir a ver este film. Steven Spielberg es sinónimo de calidad, con excepciones que confirman reglas tan grandes como la cagada de ‘Inteligencia Artificial’, por lo que encontrar el sello del cineasta era señal de garantía. Por otra parte estaba JJ Abrams, que me sorprendió gratamente con dos de sus películas:…