Sé que llego un poco tarde con el tema, pero hasta ahora no me había dado por escribir al respecto. Aún así, en la televisión todavía está de actualidad y en las muchas tertulias programadas diariamente se hacen eco del mismo. No es otro que el de los tuits polémicos  de Zapata, concejal en el Ayuntamiento de Madrid. Una serie de tuits, calificados como “lamentables”, que han provocado (y van…) un estéril debate sobre los límites del humor negro y el buen gusto. Digo que Twitter se ha hecho real porque ha traspasado esa ventana figurada de la Red y ha acabado en un juzgado. Por cierto, el juez Pedraz hace un escrito que debería enmarcarse para consultas en temas similares.

Twitter se ha hecho real y se ha convertido en un problema para algunos. Ya lo era para otros, pero parece que ahora tiene una significación de bastante más recorrido que antes. Como ya sabéis, los tuits de Zapata son de 2011. Esos cuatro años transcurridos dan para prescribir ciertas causas, pero no es el caso. A este respecto me gustaría conocer la responsabilidad que tienen los medios de comunicación sobre la difusión de los comentarios a gente que no tiene acceso a redes y haya podido verse ofendido por los mismos. Es decir, si bien el que profiere los comentarios es totalmente responsable, ¿aquellos que los difunden, sea por información o vicio, no tienen ninguna responsabilidad? Estamos entrando en un terreno muy peligroso.

Ya ha habido intentos de perseguir judicialmente cierto tipo de comportamientos en Internet y casi todos han salido mal. La manida frase de “ponerle puertas al campo” es totalmente cierta en estos casos. Si nos referimos a estos tuits en concreto, no me parecen hechos punibles, así como dice el juez Pedraz se trata de humor negro. Si bien es cierto que ese tipo de humor puede herir la sensibilidad de algunas personas, no lo considero delictivo. Ahí el problema radica en la doble vara de medir ciertos comportamientos y dónde está ubicado el listón para este tipo de temas. Hay gente que se indigna fácilmente con lo de los otros y no ve la viga en el ojo propio (así sigo tirando de refranes).

Así bien, no hay que olvidar las cosas buenas que no deja la conversión en realidad de Twitter. Todo lo bueno que logra. Ayer estuve de pintxos y txakolis con @carballo y un amigo suyo del pueblo que vinieron al BBK Live, después se juntó @pixelillo. Nos conocemos de Twitter y de juntarnos en eventos relacionados con la materia. Y hay buena relación, buen rollo y nos lo pasamos bien. Todo gracias a lo bueno que hemos sabido sacarle a la Red. Al final, como siempre, todo depende del uso que se le de a la herramienta y lo que el resto hagan con eso que escribes, porque no olvidemos que casi todo es público y en España gusta más una venganza que una cerveza bien fría una calurosa mañana de Navidad.