Llevo un tiempo sin escribir en este blog. Bueno, tampoco en otros, la verdad. Me he tomado unas buenas vacaciones y ya vuelvo con ganas y algún que otro tema. Retomo una temporada más (y voy para la novena) el ritmo regular del holding (ya sabéis, Txoko y demás) con ganas. En este mes largo que no he estado, el panorama informativo no ha cambiado mucho. De hecho, sigue igual.

Ayer veía con pavor cómo un par de periodistas cuasi acampaban en la puerta metafórica de una boda para preguntar a un jugador de fútbol por rumores. A dos jugadores. Periodistas de cadenas distintas, casualmente de esas que buscan sacar pecho con el buen periodismo que hacen. En materia deportiva es un no rotundo. Nos están pervirtiendo y nos dejamos. Hay gente que ha demostrado que otro tipo de periodismo deportivo es posible. Sí, como suele ser habitual, mi mente pasea por Panenka o Líbero. Pero no se queda ahí, claro.

En los últimos meses he visto con alegría (y cierta envidia sana) como Carlos (@ElFregonero) se lanzaba a hacer cosas distintas y bien hechas con Beticismo. El portal web de información sobre el Betis es, para mi, una pequeña referencia dentro del panorama editorial deportivo. Un portal bien montado, con información de interés para los béticos y un puntito de apuesta y huevos que se echa de menos en otros proyectos con más presupuesto. No solo han sacado un nuevo libro ‘¡A la Primera!‘ y una revista digital para tabletas. Un proyecto de calidad que no lloriquea por la falta de lectores, los genera a base de iniciativas y buenas ideas. El Betis ha ascendido este año, pero Beticismo roza la Champions.

Viñeta de Manel Fontdevila para eldiario.es (CC).

Viñeta de Manel Fontdevila para eldiario.es (CC).

Si salimos del término deportivo, la situación tampoco es que sea mucho mejor. El periodismo televisivo es más entretenimiento que periodismo (infotainment que lo llamaban). El digital sigue anclado en malos hábitos como calzarte un banner gigantesco que te tapa toda la pantalla e impide la lectura y en el que acabas pinchando (y cargando otra página) al querer cerrarlo mientras brama contra los bloqueadores de anuncios y la falta de ingresos. Medios digitales que intentan vender al usuario la seriedad y objetividad de su periodismo mezclando noticias sobre la crisis griega, rumores inventados sobre el jugador de la boda y mujeres semidesnudas desfilando para una marca de bikinis. Por no hablar de la prensa de papel, que no ha querido asumir su papel actual y trata de agarrarse al viejo modelo. Para muestra, este gran tuit de H3nar al respecto.

Esta situación me ha llevado a pensar, ¿para esto he estudiado cuatro años? Aunque la reflexión que debería hacerme es “¿qué he estudiado estos cuatro años si poco de lo que enseñaron tiene validez?”. Porque la educación universitaria en materia periodística va muchos años por detrás de lo que va la sociedad o el sector editorial. Poco de lo que se enseña tiene validez hoy día. Ya no hablo solo de una falta de formación digital (que sería interesantísima de ver), también de valores. Los valores que inculcan (ideales, bonitos y justos, todo sea dicho) no tienen cabida en un mundo tan puñetero como es el periodismo en España hoy día.

Ni los medios se citan entre ellos, ¿cómo van a citar y enlazar a un youtuber por un vídeo millonario? Ya ha cobrado bastante, mejor subimos el vídeo a nuestros servidores y nos llevamos una parte por publicidad. O mejor, vamos a coger esta foto de Twitter, que es cojonuda y gratis y la vamos a llevar a portada. Y que no se queje, que su foto va a ser portada. Eso sí, que no me pongan bloqueadores de publicidad que me hacen mucho daño.