Parece que se han puesto de moda los relojes inteligentes como el Peeble. Se dice que Apple piensa presentar uno próximamente. Google ha lanzado un sistema operativo basado en Android para mover ese tipo de dispositivos… Las notificaciones en la muñeca, junto con otros gadgets se han convertido en algo prioritario. He estado leyendo a gente como Rafa Osuna hablar de su experiencia. Unas semanas pegado a un aparato que, entre otras cosas, informa de lo que sucede a tu alrededor en redes sociales. Dice @RafaOsuna que una de las mejores características es, precisamente, esa.

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En medio de esa vorágine y fiebre por las notificaciones, he decidido prescindir de las mías. Como aquel que necesita un descanso y decide desconectar de todo, yo he hecho lo propio en el móvil. La verdad es que vivo más tranquilo y relajado. Todas excepto el correo electrónico, por lo que pudiera pasar. La idea me surgió porque no quería estar pendiente a cada minuto de lo que sucedía. Me sucede, como a otras tantas personas (creo que @ClaraAvilaC es una de ellas), que me pongo nervioso cuando tengo notificaciones pendientes sin resolver. Gracias a esto, vivo algo más relajado.

El otro día, quedé a tomar un café con Ainara (@blogathletic) y charlar un poco del equipo y esas cosas. Casualidades de la vida, tenemos el mismo móvil. Ambos lo dejamos encima de la mesa y pasamos un agradable rato. El suyo sonó un par de veces con notificaciones de Twitter y el mío permaneció callado. Solo revisé el móvil cuando fue al baño un momento. Pude centrarme en lo que sucedía en la cafetería y no lo que rodeaba a Internet en el móvil. Siempre intento no mirar el móvil cuando estoy con alguien, gracias a la desnotificación es bastante más sencillo.

A quién no le ha pasado de entrar en un bar y ver a un grupo de personas mirando el móvil embobados. O el juego este que el primero que revise el móvil paga la ronda. Los smartphones han cambiado nuestro modo de vida de una manera asombrosa en un corto periodo de tiempo. No quiero criticar este tipo de actitudes, para nada. Yo caigo en ellas de vez en cuando. Tan solo quiero expresar que si quedo con una persona quiero que tenga todo mi interés y no esté repartido con el móvil.

Aún así, vivir sin notificaciones también tiene su parte mala. Al no recibir nada, me pierdo bastantes cosas que suceden justo en ese momento. Ya me ha pasado varias veces de leer mensajes para tomar algo con varias horas de retraso porque no he mirado el teléfono… También pienso que si es importante, nada mejor que una llamada telefónica. Varias personas ya saben que no tengo ningún problema en coger y llamar para múltiples cosas. Prefiero arreglarlo con una llamada de 30 segundos que media hora de mensajitos. Así y todo, prefiero la vida sin notificaciones.