Se dice que el vizcaíno no existe,que solo está “el de Bilbao”. Se trata de una afirmación bastante acertada. Conozco a poca gente que al preguntar por su procedencia responda “Bizkaia”, casi todos decimos “Bilbao”. Si bien yo nací a orillas den Nervión en el barrio de Deusto (tomatero), he pasado toda mi vida a unos 15 kilómetros hacia el mar, en Getxo. Ya os he hablado en varias ocasiones de mi pueblo, qué visitar, dónde comer… Así pues, vivo a media hora en metro del centro de Bilbao y me encanta el lugar donde resido. Es algo parecido a Alcalá de Henares. Una ciudad grande, importante y con historia a tan solo 30 minutos de la estación de Atocha en Cercanías.

Alcalá_Patrimonio_de_la_Humanidad

Toda una experiencia a poco tiempo de la capital del país. Una grata experiencia debería de decir. El sábado que estuve en Madrid recogí el guante que llevaba lanzándome un tiempo Pilar (@pilarmr) y me acerqué hasta la ciudad complutense. Es la distancia que tengo habitualmente hasta Bilbao. ¡No me costaba nada! Desde Londres, Irene (@chocairin) me daba recomendaciones y me pedía fotos de su tierra (alcalaína de pro que es ella). Y tengo que decir que me encantó. Volví obnubilado y con ganas de pasar, como mínimo, un día entero en Alcalá, porque me quedan muchas cosas por ver.

Nada más bajar del tren, Pilar me realizó una rápida visita guiada desde el coche. Recorrimos la antigua muralla y me explicó cómo suelen montar actos culturales en la parte interior. Rodeamos la empalizada y salimos a uno de los parques, el de la Juventud, que bordea el río Henares, cuna de la ciudad. También pasamos por la explanada donde ponen el mercadillo y donde los chavales suelen quedar a jugar. Finalmente, aparcamos cerca de ‘La Morada‘, el restaurante familiar del que os hablaré mañana en el Txoko. Tras una suculenta cena, nos fuimos a pasear por una ciudad que es, enterita, Patrimonio de la Humanidad.

fachada-universidad-alcalá

Mi impresión fue que Alcalá de Henares se cimenta sobre dos sólidas bases: la Universidad y Miguel de Cervantes. La plaza que lleva su nombre y alrededor de la cual encontramos el Casino y el Teatro Cervantes está rodeada de unos edificios muy bonitos y peculiares, con cierta altura. Además, el kiosco donde las bandas tocan los pasodobles en las fiestas para que los abuelos puedan bailar me recordaron mucho a los que hay en Bizkaia. La Calle Mayor es otra de las señas de identidad de esta milenaria ciudad. Recientemente se utilizó como zona de rodaje de un anuncio de Campofrío. Ahí esta enclavada la casa de Cervantes, uno de los puntos turísticos que quiero visitar en un futuro regreso.

Como comentaba, la Universidad también tiene un lugar preeminente en la ciudad. Mucha de su población es joven y estudiantil, por lo que el ambiente se puede palpar en cualquier esquina. Muchas de las iglesias y antiguos conventos que rodean la institución educativa se han convertido en parte del mismo. Ya sea como centro universitario u hospederías para los estudiantes que pasan por la ciudad. De la visita guiada por Pilar, me sorprendió el Parador. Según me comentó lo reformaron entero, pero mantuvieron parte de la fachada. Algo parecido al proyecto Alhóndiga Bilbao, aunque no tan bilbainada.

calle-mayor-alcalá

Está claro que Alcalá de Henares tiene mucho que ofrecer. No he hablado (aunque lo menciono ahora de pasada) del palacio arzobispal o de otros palacetes, iglesias o, incluso, la pequeña catedral (¿es catedral?) que tienen. No lo hago porque merece la pena que lo disfrutéis vosotros mismos. A media hora de Madrid, puedes cambiar totalmente de tercio, vivir en un ambiente mucho más tranquilo y relajado. Disfrutar de cómo era la vida antes, admirar la arquitectura de una ciudad que se remonta a la época de la dominación romana. Admirar el paso del tiempo, el legado de los diferentes conquistadores. Beber y comer estupendamente con las cañas y tapas al estilo granaíno. No me extraña nada que Alcalá sea Patrimonio de la Humanidad. A mi me ha conquistado #aibalahostia.