Cartel de la película.

Las expectativas estaban altas, incluso antes de comprar las entradas. Las críticas eran buenas, muchos desconocidos en Twitter hablaban bien de ella, se sabía poco, lo justo, por lo que no era una película destripada en el informativo. Las condiciones eran las idóneas para acudir a ver este film. Steven Spielberg es sinónimo de calidad, con excepciones que confirman reglas tan grandes como la cagada de ‘Inteligencia Artificial’, por lo que encontrar el sello del cineasta era señal de garantía. Por otra parte estaba JJ Abrams, que me sorprendió gratamente con dos de sus películas: la extraña ‘Cloverfield’ y la genial ‘Star Trek’. Tengo que reconocer mi debilidad por esta última y, por tanto, por Abrams. También es el señor de ‘Lost’, por lo que los puntos suben un poco más. Y para acabar protagoniza la cinta, en el reparto adulto, el gran Kyle Chanders, el coach Taylor de ‘Friday Night Lights’ y al que tenía ganas de ver otra vez tras el final de la serie.

Así pues, con el cóctel preparado, agitado y mezclado, entré en la sala, con ganas. Y no voy a contar mucho del argumento porque creo que, en estos momentos, es lo de menos. Lo que me ha gustado de la película es el aroma que deja, un olorcillo a cine del bueno, del que disfruto. Y es que la película consigue la estética que busca, la de principios de los 80, tratar de volver a las mejores películas de Steven Spielberg, las aventuras de aquella época. Y en parte lo consigue, con buenos diálogos, que saben sacar la carcajada al espectador y se mide lo suficiente como para que no se solapen las risas con los diálogos. Introducir momentos cómicos en medio de la tensión sin que parezca forzado es algo complicado y Abrams lo consigue en esta cinta.

Con una historia entretenida y bien contada, he salido del cine con una sonrisa de oreja a oreja y feliz por haber ido a ver, en pantalla gigante, la superproducción de supernombre. Los niños protagonistas, lejos de provocar el hastío de otros (Tapón en ‘Indiana Jones y el templo maldito’) evocan a la panda de ‘Los Goonies’. Cada uno que piense lo que quiera, pero esto puede pasar por un ‘homenaje’ a la película de Spielberg o directamente una especie de secuela de la misma, porque comparten muchos puntos en común. De hecho, uno de las cosas que mejor pueden describir a la película es decir que se trata de una mezcla de ‘Los Goonies’ de Spielberg con ‘Monstruoso (Cloverfield)’ de Abrams, porque contiene los mejores elementos de ambas películas.

Creo que se trata de una de las películas del verano y de año, que también hay que decir que ha sido bastante flojo, por ahora. Una opción a tener en cuenta frente a los carteles del cine. Si toca elegir entre ‘Linterna Verde’, ‘Capitán América’ o ‘Los Pitufos’, ‘Super 8’ es una opción cojonuda que demuestra que hoy día, en el celuloide, al igual que en el periodismo, los efectos especiales no lo son todo y lo importante es contar una buena historia. Y ‘Super 8’ lo hace y encima lo hace genial.