Mañana se puede cumplir el sueño de mucha gente. Mañana es el día indicado en el calendario por todos los aficionados del Athletic Club de Bilbao. Mañana el club de los amores de muchos vizcaínos puede levantar su título más preciado, el que le da el sobrenombre, el que le pertenece, la Copa del Rey. El País Vasco en general, y Bilbao en particular, es diferente al resto del país por su singular equipo de fútbol, un equipo confeccionado con jugadores formados futbolísticamente en la cantera de Euskadi y Navarra, un equipo que sacando chicos de cantera se sigue manteniendo en Primera División con el paso de los años. Un gran equipo que ama su ciudad.

Y una ciudad que ama a su equipo. Una ciudad engalanada de rojo y blanco, con banderas y camisetas en sus balcones, cada comercio con su distintivo rojiblanco. Hoy y mañana poco importa la política, poco importa la crisis, poco importa el mundo en Vizcaya, porque su equipo, el club que representa a la provincia desde hace más de 110 años se juega el título de Rey de Copas. Se va a paralizar todo, nadie va a estar a otra cosa que no sea al partido y es que hasta los cimientos de la villa están pintados de rojo y blanco.

Permitidme, solo por hoy, que cree un pequeño album de fotos, pequeños recuerdos en forma de fotografía de la despedida de los jugadores de Bilbao y el camino a la conquista, en Valencia. Y permitidme, ya que estáis en plan permisivos, que diserte sobre la opinión de muchos de que la mejor afición se encuentra en el Vicente Calderón. No, realmente creo, y a los hechos me remito, que la mejor afición se encuentra en el norte, vive a orillas de la ría del Nervión y se aposta cada 15 días en su Catedral, como fiel parroquiano va todos los domingos y algunos sábados a disfrutar y animar desde su asiento en San Mamés. No, la mejor afición es la del Athletic, aquella que anima hasta el final y solo con la permanencia ganada reprende a sus jugadores, una afición que siente los colores, que le late el escudo que se le pone la piel de gallina cuando nombran a su club. Una afición incansable, grande que llena tres cuartos de campo en todos los partidos y aún sufriendo siguen yendo. Una institución, aparte del club, es esa gran afición que tiene el Athletic. Y si la final se jugase en ese campo, en el de la afición, el Barça poco tendría que hacer. Es darse un paseo por Vizcaya y principalmente Bilbao, para ver las  banderas y los colores que visten los edificios más importantes de la capital. Bilbao sangra rojo y blanco y mañana lo va a demostrar.

ELCORREO/ 15.000 aficionados ovacionaron al equipo en su último entrenamiento en San Mamés

ELCORREO/ 15.000 aficionados ovacionaron al equipo en su último entrenamiento en San Mamés

ELCORREO/ Parte de la hinchada esperando la salida del equipo de su hotel de concentración

ELCORREO/ Parte de la hinchada esperando la salida del equipo de su hotel de concentración

ELCORREO/ Un gran número de aficionados esperaron a las puertas del hotel de concentración a que salieran los jugadores

ELCORREO/ Un gran número de aficionados esperaron a las puertas del hotel de concentración a que salieran los jugadores

Una pequeña parte de la hinchada siguió al autobús por las calles de Bilbao

Una pequeña parte de la hinchada siguió al autobús por las calles de Bilbao

ELCORREO/ Los aficionados colapsaron el aeropuerto para dar el último adios

ELCORREO/ Los aficionados colapsaron el aeropuerto para dar el último adios

Viendo estas imágenes a muchos se les escaparán unas lágrimas. Personalmente espero que ganen, pero si no lo hacen estaré contento de que al menos hayan llegado hasta allí.

Un saludo