Cada vez que llegan estas fechas me pasa lo mismo. Me enfado. Me cabrea que en un país supuestamente laico las festividades religiosas tengan un peso tan gordo en el calendario laboral. Es decir, vivimos en un país en el que no hay ninguna religión oficial, pero el calendario festivo se basa, principalmente, en las fechas religiosas. Semana Santa, Navidad, el día de Santiago, la Inmaculada… Casi hay más fechas católicas que festividades de otro tipo. Una rémora del nacional-catolicismo que imperó durante 40 años.

Es la problemática de siempre. Seguro que hay alguno que dirá  aquello de “si no eres cristiano por qué te coges vacaciones esos días”. Básicamente porque el calendario me obliga. Tanto el jueves santo, el viernes santo como el lunes de pascua son fiesta en mi comunidad autónoma. Eso implica el cierre parcial de una ciudad donde en domingo parece que no hay vida. Esas festividades religiosas que son obligatorias y te las meten quieras o no.

Vivimos en un país que tiene un montón de historia y se pueden celebrar distintas fechas (será por fechas). ¿Por qué no cambiar el Día de Santiago (patrón de España) que es el 25 de julio por el 17 de julio, fecha de la batalla de Bailén contra los franceses? Y esto es solo por proponer. Si bien hay una fecha que no tocaría, el resto deberían adaptarse a un calendario más lógico (la Semana Santa cambia cada año, eso es muy caótico).

Puedo tirar piedras contra mi tejado al decir que el 25 de diciembre ha dejado de ser una festividad puramente religiosa para ser una tradición al más puro estilo ‘acción de gracias’ americano. Una fecha para juntarse con la familia y disfrutar de una buena comida con los seres queridos (o no). Que si utilizamos ese argumento, todo puede ser considerado tradición, cierto. Pero la Semana Santa tiene, precisamente, la categorización religiosa. No deja de ser la Pasión del Mesías del cristianismo.

Con esto no digo que se dejen de hacer procesiones o distintas manifestaciones religiosas públicas en las calles de distintas ciudades. Eso es la tradición y la cultura, ¿pero que sean días festivos? Se pueden buscar fechas fijas para darle un sentido a unas vacaciones al tercio o cuarto de año. En fin, esta es la coherencia de este santo país. Que dice una cosa y hace otra totalmente distinta. País.