Ayer os contaba en el Txoko (sí, lo uso) que estuve en una cena checa en pleno Bilbao. Se organizó gracias a colaboración entre Markéta Lehecková, la directora de la oficina nacional checa de turismo en España (@CzechTourism_es) y la empresa vasca BlogonBrands para presentar la apertura de la ruta aérea Bilbao-Praga operada por Czech Airlines (@CzechAirlines). Como ya decía ayer, se podrá volar desde La Paloma hasta la capital checa desde el 1 de junio (en dos semanitas) hasta el 30 de septiembre. Habrá dos vuelos semanales: lunes y viernes de ida y jueves y domingo de vuelta. Para apurar aún más el viaje, la salida se realiza antes de las 8 de la mañana, para llegar ahí sobre las 10:15. Dos horas de vuelo. Para volver, se tarda un poco más, pero se sale pasadas las 6 de la tarde y se llega poco antes de las 9 de la noche. Es decir, para aprovechar un fin de semana viene más que perfecto. El rango de precios oscila sobre los 250€ ida y vuelta, lo cual entra dentro de lo habitual en este tipo de trayectos. Si bien no es una escapada ultrabarata, es un buen lugar para viajar.

¿Qué podemos encontrar en la República Checa?

Foto de Czech Tourism.

Foto de Czech Tourism.

A pesar de ser un país pequeño, podemos encontrar multitud de atractivos turísticos. Lógicamente, la joya de la corona es Praga. La ciudad de las cien torres es una visita obligada dentro del país. No solo por la historia que empapa sus calles y piedras, también por los atractivos turístcos como su famoso castillo (a evitar en caso de apocalipsis zombi), el pueblo-fortaleza de Vyšehrad o el conocido reloj astronómico en la Plaza de la Ciudad Vieja.  Además de otros puntos como el Puente de Carlos o la ciudad judía de Josefov. No olvidemos que la leyenda atribuye al rabino Löw la creación del mítico Golem (no confundir con este) en esta ciudad, Praga.

Exterior de Kutná-Hora. Foto de Czech Tourism.

Exterior de Kutná-Hora. Foto de Czech Tourism.

No solo de la capital vive Chequia, también hay otras regiones o ciudades dignas de ser visitadas. A una hora, más o menos, de la capital, si viajamos hacia el este encontraremos el complejo medieval de Kutná Hora. Ahí podremos maravillarnos con su catedral, sus monasterios y sus casas patricias. La catedral es una de las más bellas catedrales góticas de Europa y, por ende, del mundo. Eso es decir mucho para un turista que está acostumbrado a encontrarse con catedrales espectaculares en casi todas las capitales de provincia. La nuestra, algo más moderna, también impresiona. Kutná Hora es una de esas ciudades que transmiten perfectamente el encanto de vivir en una Edad pasada. Parece como parada en el tiempo, de vuelta al Renacimiento y el final de la Edad Media.

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Foto de Czech Tourism.

Al oeste de Praga, a otra hora, nos encontramos la ciudad de Pilsen, famosa, evidentemente, por su cerveza. Visitar esta ciudad y no acabar en una cervecería es para entonar un “ha ha” al más puro estilo Nelson. Ciudad cervecera por excelencia, también guarda otro tipo de secretos. Por algo ha sido nombrada Ciudad Europea de la Cultura en 2015. El año que viene le relevará San Sebastián, otro templo de la gastronomía. Porque en Pilsen no solo se bebe buena cerveza, se come de lujo. Platos con nombres impronunciables para un hispanohablante, de esos que hay que señalar en la carta, pero con una pinta deliciosa. Solo tenéis que ver lo que cenamos en el #txokotxeko la semana pasada. Si volvemos al tema cervecil, decir que en la República Checa prácticamente doblan el consumo medio por habitante de España en litros de cerveza. Con los 147’1 litros en 2013 se ponen a la cabeza del ranking mundial. España se sitúa en el 12º lugar con 77’7 litros de cerveza por persona de media al año. Seguramente no cuenten la Cruzcampo como birra. Lo dicho, Pilsen es una ciudad ideal para conocer la elaboración de este néctar de dioses y probarla en sus formas más puras. Cuentan incluso con un museo dedicado especialmente a ello.

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Foto de Ladislav Renner para Czech Tourism.

Hacia el sur, a dos horas de la capital, nos plantamos en Brno, la segunda ciudad del país. Región vinícola por excelencia del país, aquí se producen unos buenos vinos. Moravia es la comarca y Brno su ‘Logroño’. Una de las excursiones interesantes es la de los viñedos y las bodegas, probando poco a poco la enología local. Si nos detenemos en la metrópolis, Brno, tiene como núcleo es el castillo gótico de Špilberk y la catedral neogótica de San Pedro y San Pablo. La curiosidad de estas dos construcciones es que hay 650 años de diferencia entre ambas, una de las características de la ciudad. Una urbe que mezcla edificios barrocos con construcciones modernistas. Otra de las visitas obligadas es la de la Villa Tugendhat, una obra maestra de la arquitectura modernista de los años 20 que además es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ahí es nada.

Vista de la ciudad de Pilsen, capital europea de la cultura 2015. Wikicommons (CC).

Vista de la ciudad de Pilsen, capital europea de la cultura 2015. Wikicommons (CC).

Y más cosas que tampoco quiero detallar porque quedaría muy largo y pesado. Mi idea era solo mostrar una pequeña píldora de lo que es la República Checa y lo que tiene para atraer a los potenciales turistas. Un país pequeño, encajado en el centro de Europa, con mucha historia y mucha tela que cortar. No solo podéis viajar desde Bilbao, ojo. Czech Airlines vuela a Praga todo el año desde Madrid, Barcelona y Málaga todo el año y en verano desde Sevilla, Valencia y Palma de Mallorca. A esos destinos se les une la capital vasca. Así que ya no hay excusas como para cogerse un avión y pasar unos días en el centro de la comunidad checa. Comunidad amable y hospitalaria, aunque no muy numerosa. Según comentó Markéta, a los checos les gustan mucho los turistas españoles. ¡Habrá que ir!

El fotón destacado es del usuario kruhme de Flickr (CC).