Si la semana pasada os hablaba de mis juegos especiales para Game Boy por su veinticinco aniversario, hoy hago lo propio con otra de mis consolas favoritas de todos los tiempos. En mi top-3 absoluto están las dos primeras PlayStations y la GameBoy. Cuando se cumplan dos décadas del lanzamiento de la bestia negra de Sony, traeré aquí algunos de mis juegos favoritos, hoy me centraré más en la gris del emporio nipón. Yo la sigo llamando PSX porque es el nombre por el que la conocí durante su vida, después lo cambiaron a PSOne, pero para mi representa el modelo más compacto que lanzaron al de unos años. Esta consola cumplió los 20 años de su lanzamiento en Europa el pasado 29 de septiembre y este es mi pequeño homenaje al respecto.

Metal Gear Solid

Una de las grandes obras que Hideo Kojima ha dejado al mundo del videojuego y, posiblemente, su puesta de largo para todo el mundo. Uno de los primeros juegos adultos para toda una generación de jugadores. Una historia que enganchaba y parecía sacada de una película. Unos bosses de la leche (Ocelot, Psyco Mantis, Sniper Wolf, el ninja…) y una ambientación muy lograda. He vuelto a jugar recientemente y no le afecta el paso del tiempo. Bueno, tal vez un poco, pero esos gráficos me parecen bien conservados dentro de lo que era. Mención aparte merece el doblaje, que se mantiene muy bien con el paso de los años. Ese pero qué coño ha calado muy hondo.

Por cierto, este juego tiene una de mis escenas favoritas dentro de un videojuego, que suelo ver de vez en cuando para refrescarme la memoria. Me refiero, evidentemente a lo de Sniper Wolf. Impresionante.

Crash Bandicoot 3: Warped

El loco marsupial volvía después de dos juegazos para regalarnos uno de los plataformas más divertidos y absurdos que pudimos catar en la generación de los 32 bits. Crash tenía que enfrentarse contra el Doctor Neo Cortex, su creador, y evitar que se hiciera con el control de los cristales rosas. De tu lado tenías que ayuda de tu hermana Coco, el tigre Pura y la máscara tiki Aku Aku. Entre los aliados de Cortex estaba al mando la máscara malvada Uka Uka y el doctor N. Tropy, inventor de la máquina del tiempo que servía como selector de nivel y te trasladaba a las distintas pantallas. Mención especial a las fases de bonus, carreras o las que tenía que hacer Coco a lomos del tigre o una moto acuática (las odio). Juegazo.

Ojo, no hay que olvidar su continuación, aunque fue a modo de juego de carreras de karts, que era tremendamente divertido. Aún guardo la copia original con el tochaco de manual de instrucciones. Crash Team Racing merece muy mucho la pena, el último juego de Naughty Dog para esta franquicia.

Final Fantasy VIII

Un total de tres Final Fantasy se pasearon por la PlayStation original. Al menos sagas numeradas pensadas específicamente para la consola de Sony. Hubo spin offs y entregas anteriores que llegaron al formato CD. De todos ellos, la octava entrega seguramente sea la que más me marcó. Tal vez fuese esa impresionante introducción, las escenas cinemáticas tan curradas que era el techo técnico que habíamos visto hasta ese momento o una historia algo más adulta, aunque con los años he abierto los ojos y todo lo que pasa en este juego dan ganas de matar a todos por gilipollas, pero bueno. El juego de cartas, Triple Triad, es el mejor minijuego de este tipo que me he encontrado en un Final Fantasy. No lo superan. Menuda enganchada. Y esos cuatro CDs que traía para contar toda la historia del juego. Más o menos recuerdo los puntos de cambio de disco, que eso ya era todo un logro. Buen juego, pero no ha envejecido nada bien. Igual es que ya hemos crecido.

Dino Crisis

Otro juegazo absoluto de la primera Play. Capcom, que se había hecho de oro con los Resident Evil y se lanzaron a por otro survival horror de la vieja escuela, pero esta vez con dinosaurios. ¿Qué podía fallar? Nada, absolutamente nada. Dino Crisis era una maravilla. Encarnabas a Regina, un miembro del grupo fuerzas especiales que acude a una misteriosa isla a rescatar al Doctor Kirk, supuestamente fallecido años atrás. Ahí descubres que el científico loco ha abierto un portal dimensional o algo parecido y hay dinosaurios rondando la zona. Llegó algo tarde a la dinomanía, pero daba igual. Un survival horror con dinosaurios fue una idea cojonuda. Sigo adorando este juegazo. Y le vuelvo a dar caña cada par de años. Creo que ya toca. ¡Esperadme!

FIFA 2000

Puede que no sea el mejor FIFA de la historia. Ni de los más destacables, pero el FIFA 2000 fue al que más horas le metí y con el que más callo tenía. Recuerdo jugar en el nivel más alto de dificultad y con equipos muy malos y ganar a las mejores selecciones del mundo. Lo tenía muy dominado. La banda sonora, con Robbie Williams (que tenía equipo jugable con sus colegas) y los comentarios de Manolo Lama y Paco González (algunos se mantienen hasta el día de hoy) eran destacables. Portada para Raúl con la camiseta de España, que ayer anunció su retirada y poco más. Fútbol en estado puro, aunque ISS Pro fuese mejor.

Driver

El último juegazo de la lista no es otro que Driver. Era un juego de conducción de mundo abierto (en ciertas partes) en el que Tanner, el protagonista, era el mejor conductor del departamento de policía y tenía que infiltrarse en una banda criminal para acabar con ella. Todo a base de conducción con distintos escenarios bien recreados en 3D. Había cuatro ciudades: Miami, San Francisco, Los Ángeles y Nueva York en las que tenías que hacer distintas misiones, aunque cuando llegabas, desbloqueabas el mapa para jugar en modo libre. Una pena que no te dejasen salir del coche y cuando lo destrozabas se acababa la partida. Eso lo solucionaron en su secuela. Además, añadían nuevas ciudades como Chicago, La Habana, Las Vegas y Río de Janeiro. Todo un juegazo, con una de las primeras fases más difíciles que recuerdo (maldita prueba del garage) y que nos dejó destellos de lo que luego sería el GTA, pero que aún ni nos lo olíamos.