El último episodio de TodoPoderosos publicado hasta la fecha (24/1/2017) versa sobre viajes en el tiempo. Si hablamos de esta temática que, como le pasa a Arturo González Campos, me encanta, no nos queda más remedio que hablar de esa trilogía redonda de Zemeckis: Regreso al Futuro. Tres grandes películas sostenidas por un guión de hierro (con algún fallo, claro), unas fantásticas actuaciones y el punto justo de locura para que todo nos parezca divertido y dinámico. A continuación os dejo mis cinco razones para decir que Regreso al Futuro es la rehostia.

  • Guion. Como bien decía Rodrigo Cortés en el @TPoderosos antes mencionado, esta trilogía es, por encima de todo, guion. Y cuando habla de guion, se refiere a la estructura. En mi caso, me encanta que parte de la segunda película transcurra en la primera.
  • Personajes. Aunque sean los típicos: el prota, el malo, la chica (las chicas, de hecho), el colega listo… No deja de darle una vuelta de tuerca a todos estos esterotipos. Una película puramente ochentera que viaja a los 50 y tiene que usar los clichés de la época. ¡Y funcionan! Además, intentan no salirse de esos personajes y los arrastran durante toda la trilogía hasta las últimas consecuencias. Hill Valley es un pueblo pequeño de California, no una gran galaxia llena de gente, es más lógico que las familias de sus ciudadanos tengan relaciones desde el siglo XIX.
  • DeLorean. Doc, ¿me estás diciendo que has construido una máquina del tiempo en un DeLorean? El DMC-12 de la compañía homónina del señor DeLorean entró en el Olimpo de los vehículos míticos de la Historia del cine con estas tres películas. La carrocería de acero inoxidable favorece la dispersión del fluzo, ya lo dijo Doc. Un coche extraño, con esas puertas en forma de alas de gaviota y pocas unidades (fueron fabricados 8500 modelos hasta 1982) lo han convertido en un coche de culto. Otro de los protagonistas silenciosos de la trilogía.
  • Paradojas temporales. Otra de las características interesantes y divertidas de esta trilogía son las paradojas.  No solo eso, son la base de cada una de las películas. Una reinvención de la paradoja del abuelo en la que la madre se enamora de Marty y eso hace que, en un hipotético futuro, el no vaya a nacer. Por otro lado, la creación de líneas temporales alternativas en la que Biff “Trump” Tannen es el malvado dueño de la ciudad y la tiene sometida a una especie de presente postapocalíptico punk al estilo Mad Max. La tercera paradoja es la de intentar cambiar el pasado para, precisamente, cambiar el futuro como cuando Marty viaja al salvaje oeste para evitar que maten a Doc. Viajes en el tiempo en estado puro.
  • Hill Valley. Zemeckis decide ambientar toda la trilogía en el mismo escenario. Con sus cambios, su evolución y el discurrir del tiempo, conocemos la localidad de Hill Valley desde casi su fundación a finales del siglo XIX hasta ese loco futuro-pasado de 2015. Siglo y medio de cambios. Esa estructura de la que hablaba antes y que provoca que haya tantas repeticiones y queden graciosas. Como decían en @TPoderosos, si viajas al pasado eres el más listo y si lo haces al futuro, el más tonto. El caso de Marty petándolo con el monopatín en los 50 y liándola con el Huvr Board en 2015 sin saber que no funciona sobre el agua.

Si es que esta trilogía lo tiene todo. Ayer la empecé a revisionar. La acabaré mañana por la noche. Siempre hay que volver a Regreso al futuro. Probablemente, mi trilogía favorita. Redonda. Casi perfecta. A donde vamos no necesitamos carreteras.