Ayer escuche, creo que en Las mañanas de cuatro, que quién iba a pensar que la piratería sería un problema tan grave en pleno siglo XXI. Obviamente se refería a la piratería en las costas cercanas a Somalia, la de los que secuestran barcos para pedir rescate. Como ha cambiado la imagen del pirata con el paso del tiempo, de ser unos hombres barbudos, bebedores de ron con pata de palo, parche en el ojo y espada en el cinturón a convertirse en africanos golpeados por una crisis vitalicia en ese país, con una Zodiak y un AK-47 en la mano. Pero hoy quiero hablar de otro tipo de piratas, el que está a entre los del siglo XVIII y los somalíes. El esterotipo más extendido es el de chico asocial, adolescente-joven, que vive en casa de sus padres y que se pasa el día en el ordenador. A ese tipo de pirata me refiero en este post.

Y es que el otro día en una conversación, no sé por qué salió a colación el tema de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Mi postura frente a esto es firme, yo estoy a favor de la ciberpiratería (para no confundirnos con Somalia) y mi razón, única razón, es que los artistas se lo merecen, al menos en el mayor de los casos. Desgraciadamente a ellos es a los que menos les afecta, porque al ser la cara conocida son los que se llevan el dinero antes del trabajo y les seguirán contratando, puede que a otra gente dedicada a este mundo no. De todos los artistas españoles, sólo dos colectivos tienen mi respeto, el de los directores y el de los humoristas. Como en todo hay excepciones (Pablo Motos), pero en la mayoría de los casos los directores españoles me caen simpáticos: Alex de la Iglesia, Santiago Segura, Nacho Vigalondo, Pedro Almodovar y Alejandro Amenábar entre otros. Me parecen tipos simpáticos, que hacen lo que les gusta y/o mandan y tienen pinta de ser sencillos, Almodovar me cae simpático desde la entrevista que le hizo Buenafuente esta semana, me pareció cercano. En cuanto a los humoristas, me caen bien, casi todos: Berto, Ángel Martín, Dani Mateo, Buenafuente, el Follonero, Muchachada Nui (los meto en el mismo saco)… También me parecen gente cercana y simpática a pesar de no conocer a ninguno de ellos.

En cambio los actores y gran mayoría de cantantes (con excepciones, claro) me caen gordos. Desde que salieron a manifestarse por el No a la guerra. Algún medio conservador (creo que era El Mundo) les reprochó que no se les ha vuelto a ver, con la crisis y tal han desaparecido. Si tanto bien hacen, que repartan de sus salarios, bastante elevados, una parte a la gente que de verdad lo necesita. Yo no lo hago, por varios motivos, el primero es que no tengo ingresos y en segundo porque tampoco voy a manifestaciones para ir de progre o hago campañas masivas para pedir ayuda cuando vivo muy bien y destino poco. Ciertamente el mundo ha cambiado, porque hemos pasado de denostar a amar a los titiriteros cuya función es tan simple que muchos se meten a eso porque no tienen otra cosa que hacer. La gente a la que deberíamos de admirar (me incluyo) es a los que día a día se parten el lomo por mejorar este país y cobran un sueldo que pocas veces es suficiente, esa clase de personas; repartidores, conductores de transporte público, barrenderos, tenderos… Esa gente es la que verdaderamente deberíamos admirar y no a los titiriteros de la gran pantalla. Ya lo dice el refrán: dime con quién andas y patada en los cojones.

Así que estoy a favor de la piratería en música y películas, porque si son suficientemente buenos la gente sabe recompensar. No voy a gastar 6 € para ir a ver una película al cine, en malas condiciones (niños gritando, gente comentando la película…), y luego quedarme con cara de gilipollas a la salida del cine. La gente compra los discos de los artistas que les encantan y piratea el del resto, la gente va al cine a ver por ejemplo Gran Torino y se descarga películas como Mentiras y Gordas y aún así jode esperar a que se descargue para ver semejante montón de…. Las cuestiones de software me parecen diferentes, aunque una empresa saque beneficios y sea casi monopolística (si, hablo de Microsoft), lo que sale es el resultado del trabajo de mucha gente y ese es un trabajo que respeto. Suerte que abrí los ojos y encontré el mundo del software libre, en el que ya no tengo la necesidad de piratear. Y es que por suerte para esto hay alternativas, si no te gusta Windows, siempre puedes pasarte a Linux, en mi caso desde el cambio a Ubuntu estoy más contento y por qué no decirlo, más libre. Desde que uso Ubuntu no he vuelto a piratear ningún programa, porque todo lo que necesito lo encuentro gratis y legalmente para esta plataforma. El caso de los videojuegos es diferente, pirateo porque no tengo dinero para pagar esos astronómicos precios, pero si los bajan, la cosa podría cambiar. Se dice que la mejor medida antipiratería es la reducción de precios y Football Manager lo sabe, al venderse por 20€ (sólo en España) mucha gente prefiere comprarlo (que además permite cinco copias legales, por lo que entre cinco personas el juego sale a 4 €) a esperar una barbaridad y descargarlo.

Para terminar sólo quiero decir que todos tenemos maneras de manifestarnos, los titiriteros salen a la calle con pancartas para pedir lo que sea que pidan. Tú puedes manifestarte bajándote productos para apoyar un mundo sin derechos de autor (Creative Commons) o que se hagan productos de calidad. Es una forma más de manifestación, si lo ves bien, descarga y estate tranquilo, que los pobres artistas no se van a ir a vivir debajo de un puente o a pedir dinero a la puerta de la Iglesia, pero a ti quizás en un momento dado no te quede más remedio.

Se libre, libérate.

Os dejo con el vídeo ganador del concurso de Linux Foundation, vía Pillateunlinux.