La Laurel de Logroño es la calle de pinchos más conocida y clásica de la capital riojana. En pleno casco antiguo de la ciudad, es el equivalente a los ‘alde zaharrak’ vascos, aunque infinitamente más baratos que Donosti o Bilbao (no he llegado a comer de pintxos en Vitoria-Gasteiz).

Destacan muchos bares de la mítica travesía logroñesa. Por ejemplo están las quejas, que dan nombre al local en el que se sirven o los ardientes pinchos calientes del Donostia, nombre que evoca a pintxo, de eso no hay duda. Junto a la tasca con nombre de capital vasca se encuentra el Bar Ángel, cuya especialidad es el pincho de champiñón. Como otros bares de esta calle, el Ángel es largo y estrecho, aunque es de los más anchos de todo y a diferencia del resto, la plancha está a la vista y el pincho lo hacen delante de ti.

Según he leído, en el Ángel no hay otra alternativa más que comer champiñón, por lo que siempre vas sobre seguro. El pincho en sí, tal y como se ve en el vídeo, es bastante sencillo. Se trata de tres champiñones, a cual más grande (o pequeño, depende de cómo lo mires) coronado con una gamba. Sencillo y delicioso. Según dicen el condimento que echan a la plancha para hacerlos es secreto, aunque tenía cierto regustillo a ‘champis al ajillo’.

Habrá que seguir degustando pinchos, pintxos y tapas por toda la geografía de España, que nunca está de más. Igual hasta inauguro una nueva sección en el blog llamada ‘Gastronomía en miniatura’ o algo así, todo es ponerse. Por mi parte nada más, si vais a la Calle del Laurel en Logroño, no os podéis perder este gran acompañante al vino de la tierra.