Ayer tuve la suerte de poder disfrutar un rato con unos estudiantes de Bachiller que acudieron a la jornada de Puertas Abiertas de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad del País Vasco. Tengo que decir que yo era el guía, de ahí que pasase un par de horas con ellos, enseñándoles qué van a hacer y qué tienen a su disposición. Al verles he recordado cómo era cuando empecé la carrera hace cuatro años y cómo soy ahora, el cambio que ha habido, para empezar el blog, que ya tiene tres añitos, día a día, post a post. Y me lo he pasado muy bien, he aprendido algunas cosas y he tenido la posibilidad de enseñar otras, ha sido una bonita experiencia. Entre las preguntas ha habido un par que ha generado un pequeño debate acerca del periodismo, los medios de comunicación y la publicidad que ha dado pie a que escriba esto.

Si leéis entradas anteriores sabréis que ando un poco mosca con ‘El País‘ por lo que ha estado haciendo con Japón y con Twitter este fin de semana. También varios tuits de Iñigo Merino (@tehen) el mismo sábado me dieron la idea (pero ese párrafo de inicio queda más chulo). ¿Hacia dónde se está moviendo el periodismo con tal de sobrevivir? Y lo digo así porque creo que cada día tratan de atraer a más gente en cualquier formato, ya no solo está muriendo el papel, es que ha contagiado al resto. España nunca ha sido un país donde el sensacionalismo en las noticias triunfe mucho, el diario Claro es un ídem ejemplo, al margen de las revistas del corazón que satisfacen esas necesidades. Mi otra pregunta es: ¿Estamos espectacularizando la información para vender más? Creo que sí.

En época de crisis casi cualquier cosa vale para aumentar el público y conseguir más ingresos publicitarios. Ayer me definí como purista del periodismo, una persona a la que no le gusta mezclar información y publicidad. Puede que haga publi en el blog, pero no es uno informativo, es un compendio de opiniones mal desarrolladas. Es cierto que titulares sugerentes y atractivos son mejores que los insulsos, incluso en noticias, es algo que te enseñan al entrar en la Facultad, un buen titular llama la atención al lector. Pero la búsqueda de esa chispa imaginativa, de ese chaleco reflectante, no debería faltar a la verdad, que es la auténtica baza del periodista, armado con la palabra. Sí, queda muy bonito decir “Japón sufre la peor catástrofe nuclear desde Chernóbil” el sábado cuando no ha sucedido algo realmente gordo como está pasando ahora, ¿qué pasa, que además de periodistas somos adivinos? Sí, parte de nuestro trabajo es anticiparnos a lo que va a pasar, pero tampoco es jugar tanto con la predicción como ajustarnos a los hechos y creo que, al menos en el tema de Japón, no se ha hecho.

Y cosas como estas son las que dan mala imagen a la profesión. Las malas acciones son más recordadas que las buenas, al menos en este país, la gente recuerda a Zubizarreta por el gol que se le coló en 1998 contra Nigeria, no por los partidos que jugó, el que más veces ha sido capitán de la Roja. Luis Enrique será recordado por el codazo que le dieron en el Mundial del 94 y Roberto Baggio por fallar el penalti que conllevó la derrota de la ‘azzurra‘ en Estados Unidos. Lo mismo pasa con el periodismo, se recuerda lo malo en abundancia y se olvida lo bueno. Este es un trabajo bastante anónimo, detrás de un gran periodista suele haber un gran equipo, pero el que da la cara es el conocido. En informativos son decenas y decenas de redactores trabajando, pero se ve y recuerda a Matias Prats o David Cantero. Lo mismo con las agencias, nadie recuerda a @jonlaiseca, una de las mentes brillantes del futuro, aunque sea el primero que llega y distribuye la información al resto de medios.

La publicidad es vender, el periodismo es informar, son cosas distintas con partes comunes. No es lo mismo crear un titular atrayente y escribir un reportaje de manera que enganche al lector desde la primera letra hasta el punto final, que venderlo. La primera parte es el trabajo que realmente se le exige al periodista, si lo que escribes no engancha, piensa algo mejor (sí, ya sé que me puedo aplicar el cuento). El periodismo se está prostituyendo cada día un poco más, esperemos que pronto aparezca un Edward Lewis por nuestro Hollywood Boulevard en un despampanante Lotus Silver 1989 Esprit SE y nos saque de ahí como hizo con Vivian en ‘Pretty Woman’. Un saludo.