El 20 de enero de 2010 quedará para siempre grabado en mi memoria. El día antes de mi vigesimoprimer cumpleaños conseguí sacarme el carnet de conducir. Desde entonces, y a pesar de no disponer de vehículo propio, si que cojo alguno con frecuencia y he de decir que me gusta conducir, al menos los coches con dirección asistida. El caso es que empiezan a llegar cartas dirigidas a ‘Sres. Residentes’ con la nueva reglamentación de multas y puntos de sanción. Javier Casal (@Casal) escribe un magnífico post al respecto en su blog.

(vía rankia.com)

No quiero hablar, al menos hoy, sobre la reglamentación, las sanciones y ese tipo de cosas, que me parecen muy mal hechas y de una manera chapucera, a la española, vamos, de eso se encarga Javier Casal en su blog. Yo, que soy más humano, quiero hablar de las personas, de los puñeteros kamikazes que se lanzan a las carreteras y destrozan muchos sueños, ilusiones, vidas y familias. Al no llevar ni medio año por las carreteras no he visto demasiado, pero sí lo suficiente. Mi profesor de la autoescuela tenía una frase que se me quedará grabada para siempre: “En la carretera hay más hijoputas que Ford Fiestas“. Toda la razón, ahora me doy cuenta en una mayor amplitud que cuando conducía con él.

Ayer, en un viaje de vuelta desde Santander a Bilbao por la autovía A-8 pude contar una docena de zumbados que casi provocan un accidente, en algunos el implicado hubiera sido yo, y en otros por los pelos. Adelantamientos indebidos, por la derecha, por el arcén, por la zona de rayas, frenazos bruscos, exceso de velocidad, mantenerse en el carril de la derecha a pesar de ir a una velocidad anormalmente reducida y un largo etcétera. Y esos son auténticos hijoputas y en muchos casos asesinos.

Me parece muy bien que se pongan penas de cárcel por delitos al volante (aunque aquí empiezan las locuras de la DGT de las que habla Casal), pero cuando estas penas conlleven una rehabilitación del conductor, no sólo una forma de mantenerlo alejado del coche. También la realización de actividades en favor de la comunidad y en especial a paliar parte de los daños que ha causado por ejemplo, ayudar en la rehabilitación de accidentados de tráfico. En caso de ser reincidente, creo que una sanción punitiva como la retirada del carnet de conducir por un par de años y, claro, impedir el acceso a la conducción de un vehículo podría ser una solución, aunque al final el que quiera hacer el cafre lo seguirá haciendo sin importar las consecuencias.

Hablamos mucho de la falta de límites de velocidad en algunas autopistas alemanas, pero olvidamos, que la cultura y la educación vial en España dista mucho de ser la ideal. En otros países se respetan (en su mayoría) las señales de circulación, las preferencias, todo ese tipo de conductas que están ahí para facilitar la circulación a todos los usuarios. Quiero decir, me cuesta horrores conseguir que un coche se pare a la primera ante un paso de peatones, como también me cuesta a mi parar o como soy un mal peatón, es cosa de todos, no sólo de conductores, si no de peatones, ciclistas, skaters, todo el mundo, es un problema global del país, una mala educación vial.

Así que nada, sólo quería desahogarme un poco, que para eso es el blog. Si quieres añadir algo, criticar el post o cosas de ese estilo, usa los comentarios, que son gratis (por ahora :D). Un saludo.

De humorete.com (mola la imagen xD)