Ya se acaban las clases y damos paso a lo exámenes. A partir de ahora cuenta todo y las cábalas han echado a andar. Si tengo tantos puntos en éstas prácticas y saco tanto en esta otra, ¿aprobaré? Esa es la gracia de las evaluaciones (cuando te evalúan, vamos), que nunca sabes a qué juegas hasta que no te dan la nota y cuando te la dan, toma, puñetazo en el bazo.

Así que a partir de ahora tocan semanas de encierro, noches en vela, mañanas de estudios y tardes de nervios, Eso si cuando se acaben los exámenes llegará la paz y no sabrás qué hacer, nos quejaremos de vicio y nos iremos de fiesta (o al menos se dirá que se sale y la gente saldrá). Llegua la época del año en la que cualquier ruido es molesto y cualquier conversación es una pérdida de tiempo. Los estudiantes en época de exámenes somos unos animales peligrosos, sólo hay que ver en la jaula en la que se vive y llamamos dormitorio. Así que ya sabéis, si veis a un estudiante universitario por la calle pueden pasar dos cosas:

1. Que esté borracho, en cuyo caso es de letras y más concretamente periodismo.
2. Que te pegue un tiro, en cuyo caso amigo mío, has muerto por un pequeño hijo de la ciencia.

Evitad pasar por lugares de reunión de esta fauna urbana, bibliotecas, cafeterías universitarias, fumaderos de porros… Yo ya he avisado, peligro, universitario de exámenes.