Hace cosa de un mes, revisando lo que había publicado el bueno de Barrera, me di de bruces con este post y descubrí un magnífico proyecto, una idea cojonuda, un modelo a imitar. Se trata de la revista ‘Panenka’, una revista de futboleros, para futboleros y hecha por periodistas deportivos, amantes del fútbol que se dice. Un proyecto cimentado en un interés común: el balompié. Y muy bien hecha, todo sea dicho, con mucho amor, mucho carino y demasiado empeño. Un proyecto de los que gustan, de los que surgen de casualidad, entre unas cervezas y unos mejillones en una terraza cualquiera de un bar sin nombre en Barcelona. Una idea de esas que no sabes cómo has llegado a ellas, si es fruto del alcohol o la intoxicación de moluscos, pero cuando aparece, no se va, es más, aumenta hasta alcanzar una categoría importante.

Un proyecto, como digo, bonito. En cuanto lo conocí, me lancé a descargarme el PDF, previo pago del ejemplar, para ayudar a los chavales. Cuando la tenía medio devorada a base de pantalla, veo que se animan a sacar la versión en papel. Por 5€, gastos de envío incluídos, tenía la oportunidad de tener en mis manos un pedacito de fútbol del güeno. Y no solo eso, también es un ejemplo palpable y demostrable de la salud del periodismo, del romanticismo de la profesión. Con poco dinero, pocos medios, pero mucha gente y muchas ganas se puede llevar a cabo un ejercicio periodístico de los bueno, tal y como se ve a simple vista con Panenka.

Y sí, es todo de fútbol, ese deporte que tanto odian algunas mujeres (no todas) y tanto adoran muchos hombres (no todos). Pero es fútbol alejado de las portadas a cinco columnas, como dicen ellos, es fútbol que se lee, se degusta y se conoce poco. Son historias como por ejemplo la de Marc Crosas, un trotamundos catalán que ahora mismo juega en la liga rusa. Es la historia de Goran Drulic, que pasó de Primera a Segunda B por múltiples lesiones. Es la preciosa y conmovedora historia de los New York Cosmos, la del último líder de la izquierda británica en un banquillo, Sir Alex Ferguson o la foto del impresionante campo de las islas Feroe.

 

La foto es de Anjči. Su blog: http://www.anjci.com/

Panenka es Panenka y no solo aquel célebre penalti en aquella final de la Eurocopa. Panenka somos todos, al menos en parte, esa rebeldía congénita que surge, espontáneamente, de vez en cuando y nos sorprende. Panenka es un trabajo bien hecho, bien escrito, cojonudamente maquetado y con unas fotografías, como la que habéis podido ver arriba, que quitan el hipo. Si los periódicos se hicieran con tanto mimo y buen gusto, no darían a basto. Panenka también es el relax de poder leer un artículo tranquilamente, de tomar cierta libertad a la hora de escribir, tanto de tiempo como de espacio. Panenka es la demostración de que Internet y los blogs no han matado al periodismo, si no que lo han complementado y enriquecido en la medida en que los periodistas se han ido interesando por la Red.

Panenka es la hostia en vinagre y punto. Si podéis (y os gusta el fútbol) no perdáis la posibilidad de haceros con un ejemplar o seguirla mes a mes, trimestre a trimestre o la periodicidad que tengan, en un kiosco o en un buzón. Panenka: El fútbol que se lee.