Imagen licenciada bajo CC y obtenida del interesante Flickr de Jaume d´Urgell

Creo que es de todos sabido que vivimos en un país, denominado por algunos; de pandereta. Creo que es cierto. A partir de ahora voy a realizar una “sesuda” opinión sobre el estado del país, así que si no te interesa, lector, dele al botón atrás de su navegador o cierre la ventana/pestaña, porque el repaso puede ser largo y sangriento. Como se puede ver, creo, a simple vista, España no es un país muy boyante que digamos. Si empezamos a verlo desde el escalafón político, es decir, sus dirigentes, nos encontramos ante algo terriblemente dividido. Por un lado un centro izquierda, cada vez más al centro y un centro derecha, cada vez más errático y “veletista“, son los representantes de un bipartidismo descafeinado que sesga en dos a sus habitantes. Pero es más extraño aún, que otras fuerzas políticas, casi invisibles en la mar parlamentaria de rojo y azul, como son IU o los partidos nacionalistas/regionalistas, sean claves para conseguir acceder al gobierno en situación de mayoría en el Congreso, pero no absoluta.

No sé si sabréis, que en España, es posible, de hecho sería lo mejor que podrían hacer, que se escoja a la persona más capaz para ser presidente de todos los diputados, independientemente del partido que sean, pero claro, poner a todos de acuerdo para que eso ocurra, se ha dado una vez en la Historia, con Manuel Azaña, presidente de la II República. A parte de eso, realmente el sistema de elecciones español no es, bajo mi punto de vista, “real“. Me explico, yo, siendo ciudadano empadronado en Vizcaya, no voto al Zapatero o Rajoy para presidente, voto a una serie de diputados de mi provincia, que previsiblemente van a votar a los candidatos de sus partidos en el Congreso, pero si por cualquier razón no lo hacen, esos diputados están ahí por mi voto, me representan, pero no escogen la opción que la que han sido elegidos.

A esto que acabo de comentar, hay que unir el hecho, de que constitucionalmente, los diputados deben de ser independientes y su juicio no debe de estar supeditado a un “poder” mayor. Con esto me refiero a que deberían de votar lo que ellos crean conveniente y no lo que su partido diga que es conveniente para ellos. Como vemos en la vida real, no en la teórica, esto no es así y los diputados votan lo que su partido manda, excepto en algunas cosas por motivos de creencia personal (caso del aborto, por ejemplo), hecho que no debería de ser así. Por suerte hay algunos ejemplos, con el caso del debate nuclear en los que algunos presidentes provinciales/autonómicos están levantando la voz a su partido pidiendo un cementerio nuclear.

La imagen ha sido obtenida de WikiImages

Creo, dando alguna idea, que el modelo electoral estadounidense (o cierta parte de él), es bastante bueno. Me explico, el hecho de elegir por una parte al presidente, mediante elección directa y por otro a los miembros del Congreso y del Senado es una buena táctica, así se presentarían los dos grandes partidos candidatos a la Moncloa y las cámaras podrían recibir más influencia diversa, de partidos nacionalistas/regionalistas. Evidentemente no es un modelo ideal, tiene muchos fallos (como todos), pero en parte podría solucionar el enorme problema de infrarepresentatividad que hay, el ejemplo es IU, que con casi un millón de votos, tiene menos diputados que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) con un tercio de votos.

Ahora bien, hablando de lo que es, la forma de gobierno, no me gusta. Quiero decir, no me gusta ni la forma en la que el Gobierno está manejando este tema (la crisis y los problemas propios del país), ni la forma de hacer oposición del grupo mayoritario. En vez de apoyarse mutuamente para tratar de llevar el país adelante, unos critican todo lo que hacen otros y estos responden con más críticas a sus críticas en vez de hacer algo para demostrar que se equivocan.Parece ser que en este país las cosas funcionan así, se sacan defectos y críticas destructivas de algo/alguien para desestabilizarlo y luego se le sigue criticando por desestabilizado. Eso no es una buena manera de gobierno, ni de oposición. Así va el país, pero eso, lo dejo para otra ocasión.